Serie de TV
“Smash”
(2012)
EEUU
Sinopsis (Página Oficial):
“Smash”
es un musical dramático que celebra la belleza y la angustia de los musicales
de Broadway, ya que sigue la acción en paralelo de los soñadores y conspiradores quienes tienen un deseo en común —ser algo rompedor. La serie se centra en el
deseo de crear un musical de Broadway basado en la vida de Marilyn Monroe —escrito por el exitoso dúo de compositores Tom y Julia. Julia inició
recientemente el proceso para adoptar a un niño con su marido Frank desde hace muchos años, pero sus
planes se rompen cuando tiene la oportunidad de escribir otro éxito de
Broadway. Una rivalidad emerge pronto para el papel principal entre una bella joven
y sin experiencia venida del medio oeste llamada Karen —que está tratando de encontrar la fama en la gran ciudad a
pesar de todo— y una veterana llamada Ivy
Lynn, que está decidida a salir de la segunda fila y finalmente conseguir
su gran oportunidad. Una tenaz productora, Eileen,
descubre ‘Marilyn’ y salta a bordo del
proyecto con un brillante director, Derek
—cuyo talento equivale a su amoralidad, astucia y egocentrismo.
La idea es muy
buena y llega con el
boom de Marilyn y “Glee” en horas bajas: la creación de
un musical sobre la tentación rubia con dos aspirantes que lo darán todo por el
papel que puede cambiar su vida. “Smash” se basa en el juego que
proponen los sueños (y sueños dentro de sueños) que afortunadamente, como
espectadores y partícipes indirectos del show, vemos plasmados en ese producto
final que está en elaboración, pero que no sabemos si podrá ver la luz. Es, en
definitiva, una serie sobre el backstage
y lo que se esconde más allá de las bambalinas, cuando todavía ni siquiera han
sido colocadas. Presenciaremos todos los mecanismos y resortes con los que se
forma un musical de Broadway. Luces, diseño, telones, aspiraciones, emoción,
tensión… e imaginando los futuros aplausos…
El Jurado... no-popular |
Toda esa suma de ideas muy llamativas y proyecto inicial
llega en plena fiebre de ‘American Idol’ y con “High School Musical” y “Glee” como referentes aunque ambas
buscan otro tipo de espectadores frente al carácter adulto y sofisticado que
propone “Smash”. Si a eso se le suma
contar como productor con Steven Spielberg
y con Theresa Rebeck como creadora y
guionista, aumentan sus alicientes. A primera vista la serie parece una mezcla de
vida, telerrealidad y ficción en formato musical para un público adulto que no
tiene otro vínculo catódico. Los ecos de Marilyn
resonantes con “Mi semana con Marilyn”
y esa nominación al Oscar de Michelle Williams y los que están por
llegar con “Blonde” de Andrew Dominik. La suma de elementos
es, a priori, perfecta con dramas en los personajes que componen el reparto
coral. La vida personal de esa compositora con una adopción por medio y las
familias de las aspirantes que no entienden e infravaloran el talento de sus
hijas. También un novio que cree ciegamente en la estrella que brilla sobre la
cabeza de su amor pero tal vez el éxito pueda separarlos o crear celos.
La idea del nacimiento de un musical se traslada a la pantalla con composiciones de muy buena factura de Scott Wittman y Marc Shaiman, que ya trabajaron en el remake musical de “Hairspray”, y el talento de Josh Bergasse con las funcionales y eficaces coreografías. Esa perfecta mezcla de telerrealidad (si permiten al público votar por las candidatas sería hasta el negocio del siglo) y de patrones clásicos sobre el mundo de la fama (trabajo o familia, diferencias irreconciliables y, sobre todo, el dinero como base y motor de cualquier creación). Todos esos intereses están perfectamente integrados en un piloto que, por el contrario, deja a la serie prácticamente tocada para cualquier seriefilo con criterio y me llevan a apuntar a “Smash” a mi lista de decepciones del 2012.
La idea del nacimiento de un musical se traslada a la pantalla con composiciones de muy buena factura de Scott Wittman y Marc Shaiman, que ya trabajaron en el remake musical de “Hairspray”, y el talento de Josh Bergasse con las funcionales y eficaces coreografías. Esa perfecta mezcla de telerrealidad (si permiten al público votar por las candidatas sería hasta el negocio del siglo) y de patrones clásicos sobre el mundo de la fama (trabajo o familia, diferencias irreconciliables y, sobre todo, el dinero como base y motor de cualquier creación). Todos esos intereses están perfectamente integrados en un piloto que, por el contrario, deja a la serie prácticamente tocada para cualquier seriefilo con criterio y me llevan a apuntar a “Smash” a mi lista de decepciones del 2012.
¿Rubia o Morena? |
Cuentan que “Smash” fue
ideada e inicialmente desarrollada en Showtime por el productor Bob Greenblatt (“A dos metros bajo tierra”) aunque al ser ahora el presidente de la
NBC
el proyecto ha migrado hacia esa cadena. ¿Hubiera sido preferible que se
quedara en la cadena de cable? ¿O se está pensando en ampliar el éxito de ‘The Voice’ de la NBC ante el bajón palpable
de “Glee”? Viendo el buen
recibimiento por parte de la crítica y, sobre todo, del público me hace sentir
como un bicho raro que pasa demasiadas horas delante de series de la HBO.
En mi opinión la serie Invitaba, con esas ensoñaciones, a un montaje y
dirección a lo “All that jazz” o “Chicago” pero en “Smash” falla todo: no hay guión, ni frases suculentas e
inspiradas, ni emoción tras las cámaras y ni mucho menos un montaje funcional
que alcanza el clímax en el piloto en una secuencia en montaje paralelo con
sendas candidatas. No es suficiente. Al menos, para mí. Me imagino esta serie
con la calidad de los libretos de “Studio
60”, con un entramado perfecto en esas metaficciones que nos propone y
tiemblo… pero ahora apenas me emociono y ni mucho menos aplaudo. Y eso que ni siquiera han levantado el telón…
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