viernes, 20 de diciembre de 2013

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La chica invisible (Awkward) (3x20) Who I Want to Be: El karma es una zorra

Llegó el season 3 finale de “La chica invisible (Awkward)” y podríamos definir esta temporada precisamente por el título de su veintavo y último capítulo: “Who I Want to Be”. ¿Qué serie que ser la comedia de institutos de MTV? Ha ido de más a menos y la propia ficción a nivel interno exigía cambios que finalmente no han llegado satisfactoriamente. Este capítulo parece una enmienda de todo lo anterior o, posiblemente, una carta abierta de despedida de la creadora a los nuevos showrunners tras su abandono. ¿Qué quiere ser “Awkward”? ¿Una serie más madura e inteligente? ¿Más incisiva? Vamos a seguir con otro especial de 40 minutos (sin anuncios) después “Karmic Relief” (3x19) y todos los cabos sueltos van a ser amarrados para dejar claro el consejo de la propia ficción: «Reinvéntate a ti misma antes de que todo el mundo se ría de ti». Es momento de repasar “Who I Want to Be”.

Jenna Hamilton alcanzó la popularidad y tuvo que enfrentarse a una cruel carta escrita por su propia madre. Un blog abierto de piernas, un falso intento de suicidio y un romance con el chico popular del instituto, catapultaron a la persona (y propia serie) a un estatus de inusual respeto pese a las colindantes circunstancias. Ya en su segunda entrega habitaba cierta decadencia y las bazas sentimentales en ese tira y afloja (sobre el Team Matty y Team Jake) parecían haberse agotado. Tuvimos, eso sí, un gran capítulo titulado “Once Upon a Blog” (2x11) al igual que en la presente temporada “And Then What Happened” (3x12) pero ya no son suficientes para sostener el conjunto. “La chica invisible (Awkward)” es consciente y en “Who I Want to Be” se van a dar cita todos los hallazgos de la presente entrega y reunirlos dentro de ese mosaico emocional sobre el que se refleja Jenna. 


La carta de marras, Collin Jennings e incluso Mr. Hart se van a dar cita dentro de una gran catarsis para que, por fin, Jenna Hamilton salga de su crisálida y se reinvente. El libro que dio Hart a Jenna se convierte en su escudo frente al mundo y, sobre todo, para superar que Matty no la pidiera ir al baile de fin de curso y requerir a Bailey a tal fin. Jenna cae, se desintegra y encuentra en el libro de Russell Jonathan (entregado por Hart) su caldo de cultivo dentro de la autodestrucción seguida de una auto-redención. Su alma está tan extasiada con la experiencia que decide investigar sobre su autor… para descubrir que en realidad se trata del mismísimo profesor Hart. WTF!? El hombre que estaba cambiando la vida de Jenna palabra por palabra y conectó con su corazón y era el ideal de alma gemela resulta ser su profesor sádico y brutalmente crítico… ¿Qué ha pasado aquí? Pasa que Bailey es una buena amiga y rechaza la invitación de Matty, que se enterará por Jake de todo los interiores de Jenna y que ésta esperaba ser la pareja de su ex de nuevo. Pasa que Jenna no siente amor por su profesor sino respeto y la historia de éste le sirve de ejemplo futuro. Y es que Russell Jonathan fue destrozado, tras el éxito de su primera novela, por las duras críticas y finalmente acabó convertido en Mr. Hart para cambiarse de nombre y reinventarse desde la cobardía. Aunque aquí la moraleja del asunto y brutal sinceridad del profesor emerge para que sus alumnos sobrevivan a cualquier crítica y sean valientes y sinceros consigo mismos. ¿Tomará nota Jenna? 


Todo el cuento anterior esconde el trabajo que debe entregar Jenna con el título “Who I Want to Be” y forma el tronco tanto del season 3 finale como de la futura serie que veremos. ¿Y el resto de personajes qué? Lacey Hamilton llora más que nunca, Valerie Marks en su nube, Ming Huang no quiere perder su checho todavía y Tamara y Jake en su mundo de control multicolor. Nada nuevo en unos personajes que son pequeños matices de Jenna y reflejo de su existencia. Nos interesa que Sadie Saxton encuentre el amor y que se dé cuenta de que todos las críticas a Jenna pierden gracia al ser reales y también que Lissa regrese con un clerical macho. Todos los clichés parecen darse cita en el baile de promoción y Jenna, tras juntar a Matty y Bailey, se dará cuenta en el ¿último baile pegada a su ex? (con sintonía de ‘Wildest Moments’ de Jessie Ware) que realmente nunca llegó a quererse a sí misma lo suficiente para que otros la quisieran. Nunca superó esa carta en su primer consejo: deja de ser tan cobarde. Ya no lo será y enviará al profesor Hart su trabajo final y reivindicación propia. 


Había estado luchando para pensar qué decir, así que dejé de pensar.
Estaba convencida que no sabía quien quería ser. Y luego, me dí cuenta de que la respuesta estaba a mi alrededor.
Quiero ser alguien que sea capaz de perdonar.
Quiero ser alguien que se preocupe más por los demás que por sí misma.
Quiero ser alguien que pueda decir las cosas como son.
Quiero ser alguien que pudiera abandonar todo por la razón correcta.
Quiero ser alguien que ve lo mejor en cada persona.
Quiero ser alguien que sea un verdadero amigo.
Quiero ser alguien que siempre trate de ser una persona mejor, y alguien que aprenda de sus errores.
Supongo que solo quiero ser alguien que tenga todas esas cosas para así finalmente poder ser esa chica que no necesita a un hombre para ser feliz porque sabría como bailar por mi cuenta.
¿Y por qué no han utilizado el hit de Robyn ‘Dancing On My Own’ a tal fin? ¿No querían parecerse a Girls? Ahora veremos si la anti-pene-dependencia de Jenna Hamilton en la cuarta temporada es una realidad o uno de esos espejismos ilustrados. Conmigo, desde luego, que no cuenten más allá de un seguimiento/post de temporada. Sí, el karma es una zorra y recibes aquello que das. Es momento de repasar los reviews de tercera temporada de “La chica invisible (Awkward)”:

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