domingo, 27 de noviembre de 2016

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La llegada: Explicación de ‘Arrival’ de Denis Villeneuve escrita por un bastardo

“La llegada”
Título original: “Arrival”
Director: Denis Villeneuve
EEUU
2016

Sinopsis (Página Oficial):

El aclamado director de Sicario y Prisioneros, Denis Villeneuve, te trae este año “La Llegada, un thriller de ciencia ficción. Cuando misteriosas naves espaciales aterrizan en todo el mundo, un equipo de élite (Jeremy Renner y Forest Whitaker) liderado por la lingüista Louise Banks (Amy Adams) intentan descifrar el motivo de su visita. A medida que la humanidad se tambalea al borde de una guerra, Louise y su equipo luchan contra el tiempo llegando a poner en peligro su vida y, muy posiblemente, la del resto de la humanidad.

Crítica Bastarda (y review con spoilers):

Hablemos sin pelos en la lengua sobre “La llegada” dejando claro que el spoiler es intrascendente sobre el propio significado del film de Denis Villeneuve, confiando en el ‘círculo’ que determina ese lenguaje alienígena la noción del tiempo y, por extensión, del simbolismo de una paradoja. En la cinta que monopoliza Amy Adams tenemos un par de discursos que poco o nada tienen que ver con esos objetos voladores no identificados que se personan tanto en el material publicitario como en el largometraje que vamos a analizar. En realidad, el tema en cuestión no es el desarrollo de un contacto alienígena propiamente dicho sino las implicaciones que pudieran suponer para la humanidad y nuestra existencia como especie, asimismo de toda la interpretación que le damos a nuestra vida y al tiempo sobre el que se asede. Es decir, en el largometraje se desarrolla el acto como macguffin para centrarnos en las consecuencias. Vayamos a la imagen para también adentrarnos en los planteamientos del director de Incendies, que prefiere que nos fijemos en el ‘techo’ del foco de interés, que alcemos la vista antes de divisar el suelo existencial que pisan los protagonistas. Ese elemento descriptivo es una pista para que vayamos descifrando otro lenguaje cinematográfico a través de la presentación del personaje principal y su conflicto, escondido en una nebulosa trágica que adorne el drama de ese otro discurso referencial de la obra. En cierta medida, “Arrival” utiliza el dolor de una madre ante la pérdida de su hija para hilvanar la ‘llegada’ de unas naves (supuestamente) alienígenas en diferentes lugares del planeta Tierra. Está claro que el mundo va a cambiar para siempre a partir de ese punto, pero la calma de la Dra. Louise Banks establece ese arco inicial en el que el principal foco de interés de la narración nos sugiere cierta tranquilidad ante una perspectiva mayor. Y es ahí donde entran en juego esas secuencias respecto a toda la relación, aprendizaje y comunicación entre una madre y una hija: el principio y el fin contados por el lenguaje cinematográfico y el sabio uso de la elipsis, comprimiendo el tiempo y una vida en apenas unos minutos…


Considero que en “La llegada” el fondo conforma parte de ese contexto que pudiéramos considerar como la carcasa de un film prototípico de ciencia ficción que, no obstante, establece tanto un gancho comercial como una conexión con la audiencia a modo de comunicación bajo un lenguaje universal en lo que cine se refiere. También, en mi opinión, es incorrecto tratar de analizar el film desde el punto de esos extraterrestres ya que ahí reside todo un entramado informativo muy débil y en el que el libreto de Eric Heisserer, a partir del relato corto ‘Story of Your Life’ de Ted Chiang, tampoco desea concedernos demasiadas respuestas como defensa para camuflar sus muchas licencias y absurdos. La idea es, en definitiva, que nos centremos en los intentos de una profesora —y una de las más sobresalientes y expertas lingüistas— reclutada por el ejército de los EEUU para servir como contacto con una raza alienígena que se ha personado en el planeta Tierra y, de este modo, entender de sus propósitos así como comunicarse con los mismos. Los heptapodos, similares a calamares gigantes con siete patas, no se lo van a poner fácil a esa temerosa y violenta raza humana ya que la aparición de esas 12 naves espaciales a lo largo del planeta, similares a grandes monolitos, provocan un conflicto que sirve a la película para desarrollar el primer tema principal: la falta de comunicación entre esos grandes bloques que definen en mapa sociopolítico y su incapacidad para trabajar juntos en una finalidad común. En realidad, aquí surge una crítica sobre los seres humanos y su insuficiencia para relacionarse cuando el temor dirige sus acciones y aparecen las temibles diferencias ideológicas que marcan los conflictos. “La llegada” parece decirnos que somos un gran combustible repleto de inseguridades y cualquier mínima chispa puede prendernos hasta nuestra extinción. ¿Estamos condenados al caos o el egoísmo de los grandes poderes que manejan el mundo nos ha moldeado a su imagen y semejanza? Sobre tal terreno, aparece el otro gran bloque discursivo del film que no es otro que el concepto de la relatividad lingüística, haciendo hincapié en Sapir-Whorf y sus hipótesis acerca de la relación entre el lenguaje utilizado por una persona y la forma que esa misma persona conceptualiza el mundo que le rodea. Es un tema controvertido y cuestionado pero aceptamos pulpo (nunca mejor dicho) como animal de compañía. Y, evidentemente, el complejo lenguaje de los heptapodos, que no tiene relación entre lo que dice y escribe, posibilita que los seres humanos alcancen una nueva dimensión y concepto alrededor del tiempo y el destino.


En realidad, “Arrival” establece una sugerente variación del síndrome de Casandra que pudiéramos interconectar con esos poderes del Dr. Manhattan que le permitían ‘vivir’ en el pasado, presente y futuro a la vez. Si bien las viñetas de la novela gráfica creada por Alan Moore (y dibujada por Dave Gibbons) permitían instituir una brillante metáfora de ese don sobre la misma página, el cine estable para Denis Villeneuve la posibilidad de que pasado, presente y futuro convivan en una misma secuencia a través del montaje cinematográfico. Sobre tal eje, entendemos que ese concepto en el que una persona pueda ver un tiempo posterior y no pueda hacer nada para evitarlo encaja en una nueva dimensión ética e incluso filosófica, alejándola de una maldición y conduciendo tal posibilidad hacia una orientación en la que el individuo establece una comunión con la propia historia que él mismo constituye (y viceversa). Tal entrega a la cronología de los sucesos instaura una reflexión en el propio destino de Dra. Louise Banks al comprender plenamente el lenguaje de los heptapodos y moldeando su propia concepción del mundo (y el tiempo) a través de la hipótesis de Sapir-Whorf. La protagonista del film, por lo tanto, descubrirá junto al resto de espectadores que todas esas vívidas imágenes sobre su hija no son recuerdos del pasado sino evocaciones de un tiempo posterior destinado a dar respuestas a la heroína de la historia, retroalimentándose en ese extraño proceso. De este modo, se plantea una interesante cuestión de fondo. ¿Qué haríamos si fuéramos capaces de conocer nuestro futuro? ¿Lo cambiaríamos o lo aceptaríamos? ¿Es éticamente reprobable traer una hija al mundo sabiendo que ésta morirá durante su infancia por una incurable enfermedad? ¿Es correcto no contárselo al padre de la misma hasta que ya es demasiado tarde? Ciertamente, sobre este eje y dicotomías llegamos al leitmotiv del film: la comprensión de ese lenguaje alienígena permite entender el tiempo como un gran todo para aceptarlo irremisiblemente a la vez que nuestras decisiones en nuestra vida se adaptan a tal finalidad mayor. Aquello que nos cuenta “Arrival”, por lo tanto, es que debemos disfrutar de cada pequeño momento de nuestra existencia y que el conocimiento de aquello que sucederá en el futuro no nos hará más débiles ni transfigurará nuestras elecciones presentes sino que, contrariamente, nos hará entender la vida y el tiempo como un acto circular, como ese marcado simbolismo que se aprecia en la lengua de los extraterrestres. 



Es necesario, por lo tanto, que el mundo comience a superar todas esas diferencias, que acepte un nuevo entendimiento común que lo una definitivamente como especie y haga proyectarse a la vida humana por encima del propio tiempo. Respecto a tal concepción, en una conmemoración de Naciones Unidas debido a la visita extraterrestre, surge una paradoja propiciada por el General Shang. Supuestamente, al entender en el futuro la lengua de los heptapodos, es capaz de informar a Louise Banks de su número personal y, al mismo tiempo, hacer que ésta repita las últimas palabras de su esposa en su lecho de muerte para, así, establecer una conexión entre ambos e instituir una relación de confianza para afrontar la crisis alienígena en el momento cumbre de la misma. Shang, al parecer, era el ‘fruto’ amo o ese prototípico niño acosador del patio del colegio. Al cancelar su ataque de hostias frente a los heptapodos el resto de mocosos pandilleros siguen al líder del bullying como marca la traición de esa guardería que define nuestra política global actual. Por mis cojones aquí se hace lo que yo digo, en resumidas cuentas. Louise, en definitiva, utiliza su memoria futura para recordar gracias a la comprensión del sistema de escritura de los heptapodos y marcarse ciertos autospoilers paradójicos. Es cierto que ‘Hannah’ se convierte en la gran clave para los otros misterios que, poco a poco, se va ir a revelando. Y es que todas esas imágenes que pensábamos eran un flashback se convierten en una especie de flashforward… aunque incluso tal concepción se quedara corta teniendo en cuenta que vamos a ver (casi) toda la línea temporal de la Dra. Louise Banks proyectada ante nuestros ojos. El cine se convierte, así, en un el lenguaje de comunicación perfecto para revelar la gran jugada del film de Denis Villeneuve: exponer el tiempo como una dimensión moldeable y física, en absoluto lineal sino circular a modo de palíndromo. El diálogo entre esa pantalla a la que se dirigen los científicos y nosotros respecto a la propia película proyectada alcanza esa metamorfosis radial… pero, ¿de verdad que todo funciona o si escarbamos en el argumento encontraremos chapapote interestelar? 

¡AQUÍ SE HACE LO QUE YO DIGO!

Vayamos a lo lógico y simple. El punto de vista determina el relato y esas ataduras al tiempo que va narrando el personaje principal vienen marcadas por el palíndromo que conforma el nombre de la hija de Louise: Hannah. Da lo mismo que comencemos por el final o el principio, el significado será lo mismo, determinando una metáfora entre el libre albedrio y las propias letras impuestas que van marcando el propio nombre. En este punto también encontramos cierto sentido de un sacrificio definitivo para la compresión del complejo lenguaje de los heptapodos, como si la propia existencia de Hannah hubiera sido un medio para que la lingüista pudiera encontrar las respuestas que necesitaba en ese contacto con una raza extraterrestre. No sabemos, en definitiva, quién utiliza a quién o si los heptapodos estaban trolleando desde el comienzo al personal y jugando al mahjong con los chinos. ¿Por qué podrían hacerlo si estaban aburridos, no? En cierto modo y sobre este punto aparece el otro objeto de la polémica que establece la ‘llegada’ que da tanto título a la película como esa frase promocional: ¿Por qué están aquí? Vayamos a más preguntas que nos sugiere el comienzo del film: ¿Existe algún tipo de patrón? ¿Con qué intenciones han llegado? ¿Significa todo eso que el fin de la humanidad es inminente al encender la presencia extraterrestre la llama para una crisis y caos generalizado? ¿Somos tan idiotas que con una simple aparición de unas naves espaciales el mundo entero es capaz de desmoronarse en cuestión de días? ¿El film nos plantea claramente que somos una especie tremendamente primitiva? Denis Villeneuve quiere distraernos con esa tensión y caos social a través de las acciones de los militares y todo ese contexto informativo que vemos a lo largo de la cinta proyectado sobre numerosas pantallas. Ese ruido de fondo es similar a esos sonidos que producen esa especie extraterrestre. Se trata más de una espectáculo teatral como parte de esos trucos audiovisuales de los que se aprovecha la cinta para mantener su ritmo. Ahí también pudiéramos incluir todo ese proceso de los científicos para llegar a esa gran nave que no deja de ser un tanto ridículo y absurdo. El gran problema (y en cierto modo gran mérito) de “Arrival” es que ni es una película compleja de ciencia ficción ni ofrece ninguna interpretación adicional de la propia historia central que retrata, dejando a la libre elucidación de la audiencia ciertos detalles de esa especie alienígena que ha llegado para ayudar a la humanidad compartiendo su idioma. Sabemos que tal hecho cambiará nuestra percepción del tiempo y se transformará para los seres humanos en esa herramienta/arma que venían a ofrecer los alienígenas. ¿Por qué? Porque dentro de 3.000 años necesitarán la ayuda de la humanidad. ¿Y por qué? No lo sabemos ni tampoco el libreto de Eric Heisserer va darnos respuestas. ¿Y por qué? No, no lo sabemos. ¿Se enfrentaban a su extinción? Simplemente los heptapodos requerirán la asistencia de los habitantes del planeta Tierra y aquí surgen muchas cuestiones y planteamientos del film: 

1.- ¿Cuántos años viven de media esa especie alienígena? ¿No sería lógico y descabellado pensar que son capaces de vivir milenios para poder establecer tal paradoja respecto al tiempo que delimita su afirmación? 

2.- ¿Qué clase de tecnología utilizan y cómo la construyeron con esas patitas por las que escupen chapapote y tinta china de calamar? 

3.- Puede que el enfoque sea completamente distinto ya que esas naves alienígenas, que encajan dentro de la imagen colectiva de un OVNI (pese a que al principio los veamos como grandes monolitos desafiando a la gravedad), vengan del futuro y se desvanezcan como un espidifen en un vaso de agua… ¿Poesía de la ciencia ficción o metáfora de una tomadura de pelo y dolor de cabeza generalizado? En realidad, creo que nos dan pistas sobre tal teoría. Los heptapodos no dejan huella salvo su propia presencia de verlos o escucharlos… Aparte que la composición química de su nave espacial es desconocida: sin emisiones, ni gases, ni radiaciones ni desechos… sin saber si se comunican entre sí con esas otras ‘carcasas’ cuyo aire interior no se ven afectado por emisiones sónicas ni con la luz. Pudiera ser incluso que la misma nave era una misma proyección con una tecnología futura en 12 puntos distintos desde un tiempo muy posterior al nuestro para volver a dejarnos clara su concepción atemporal… Repetimos, cualquier teoría es posible por la escueta información que propicia el libreto conscientemente. No vayamos por ahí porque es un callejón con múltiples salidas y patas de calamar.



4.- Sí sabemos que el sacrificio de Abbott y el conocimiento de los explosivos que podían acabar con la vida de Louise Banks e Ian Donnelly encajan plenamente en el concepto de su lenguaje y comprensión del tiempo de su especie. El problema es que si Abbott y Costello sabían junto a los suyos todo lo que iba a pasar, ¿por qué no lo hicieron más fácil? ¿Aceptaron, por lo tanto, que esta era la única vía de conseguir su finalidad? ¿No les importó en absoluto todo aquello que generó su presencia en el planeta Tierra durante su estancia? ¿De verdad? Al final y al cabo, la crónica de esos ‘facehuggers’ eyaculadores de tinta de calamar y expertos en arte contemporáneo pudiera ser la de una especie de trolls alienígenas que vinieron a tomarnos el pelo y disfrutar de todo ese proceso. Y nos dieron como premio su lenguaje… ¿Podemos, entonces, quejarnos o nuestra condición humana es de ser unos eternos desagradecidos criticones? 



Considero que los problemas de “La llegada” son otros. Hablo de todos esos momentos ridículos y lagunas de un guion que a veces provocan vergüenza ajena y que nos encontremos ante una comedia de ciencia ficción que no tiene nada que envidiar a “Spaceballs”

1.- Yo cada vez que en una película o serie de ciencia ficción aparece un alienígena me pregunto tres cosas: 

a) ¿Cómo come?

b) ¿Por dónde caga? 

c) ¿Cómo folla? 

Está claro que en el caso de los heptapodos parecen sacados de un capítulo deRick y Morty o “Futurama” sin que sepamos cómo memoles hacen cualquiera de esas tres cosas… Y yo, personalmente, no me fío de un alienígena que vaya desnudo y no tenga ni boca, culo o calzado. En resumen, son tróspidos… Y no me vengan con la excusa infantil y estúpida de que es ciencia ficción cuando son incapaces de explicarlo racionalmente

2.- ¿Por qué nadie explica nada (de nada) a la Dra. Louise Banks cuando llega a la base de Montana? ¿Es que no podían enseñarla fotos de lo que iba a ver o adiéstrala durante unos minutos en cómo iban a acceder a la nave espacial? ¿La querían matar de un paro cardíaco o qué? ¿La llevaban como al pájaro para ver si se la comían los alienígenas o la palmaba como estuvieran en una mina? En realidad, que la Dra. Louise no sepa al principio ni una mierda para ponernos en su punto de vista no es una brillante idea para mantener el suspense sino una absurda incongruencia y estupidez integral.

3.- Por mucho menos el público liquidó y fusiló a discreción a Prometheus. Ahora llega Interstellar o “La llegada”, que tampoco superan un examen serio (al mismo nivel revelado previamente por los espectadores en la cinta de Ridley Scott), y aparecen una turba de hipócritas (o fanboys talibanes) dando palmas como Forrest Gump creando un hype inmerecido y patético. Sin acritud y desde el cariño. Me refiero a las siguientes cuestiones:

a) En Prometheus teníamos una nave cruasán y aquí la nave bizcocho… ¿O era un supositorio con forma de galleta oreo estirada para la ocasión? ¿O estamos ante publicidad subliminal de Pipas Piponazo? 

b) Que unos científicos hagan cosas tan suicidas y poco científicas como salir de sus trajes o quitarse el casco en un posible ambiente hostil (e incluso mortal) es también muy Prometheus. Pero a esta le ponemos un 10 porque nos gusta mantener el mismo criterio, ¿no?

c) No se veía ni una fruta mierda dentro de esa sauna gay (o fumadero de marihuana, que para el caso es lo mismo) que tenían montada los heptapodos al otro lado del cristal. ¿¡Cómo memoles esperaban enterarse de una ‘mielda’ unos y otros!? ¿¡Querían comunicarse así!? Y mis cojones. Además, eran muy dignos ellos no rebajándose a entablar una conversación con nuestro lenguaje de paletos… Ellos vinieron solamente a hablar de su libro… o a que la Dra. Louise Banks se lo escribiera en esos encuentros mierder en los que no tenían tiempo de tomar ni un café. Yo os quiero decir una cosa heptapodos: sois unos putos vagos por mucho que vayáis de seres superiores y artistas con vuestros grafitis de agujeros de ortos.

d) La única explicación a toda esa comedia tróspida involuntaria es que el Pulpo Paul de Prometheus tuvo descendencia y pronto dominó el universo pasándose por el forro el álgebra y desarrollando un nuevo lenguaje con el que se encumbró como especie más poderosa del universo. Amén. ¡Devolved ahora los dieces que le robastéis a la visionaria película de Ridley Scott, hijos de fruta! 

e) Soy parte de una pareja de alienígenas (y guardia civiles interplanetarios) y me apodan Abbott y Costello y les mando a la mierda como mi desintegrador. ¡A TOMAR POR CULO, HUMANOS HIJOS DE FRUTA HACIENDO TODO EL DÍA BULLYING Y PONIENDO MOTES! Las cosas como son, aunque estos bichos iban tan de sobrados (con su conocimiento de los ortos y del tiempo y los spoilers) que vinieron sin armas y sin ninguna clase de plan B. ¡Con un par de cojones, oigan!

El arte de los heptapodos creando tendencias culturales

f) Si calificamos de lenguaje evolucionado a que se te corran enfrente de tu cara (en el sentido físico literal) mal vamos. Además, los extraterrestres tenían semen negro ilimitado pero nosotros, ¿cómo cojones podemos utilizar tanta tinta en tan poco tiempo? ¿No es ridículo tardar diez horas en pintar una frase a otro ser humano para comunicarse? ¿No se inventó el Whatsapp y el lenguaje chat para ESO? ¿Comercializarán máquinas para que los seres humanos podamos eyacularnos con tinta de calamar que desafíe a la gravedad por la calle? En fin, a dibujos de ojetes necios

g) Pero la pregunta fundamental es: ¿cómo conducían las naves? De nuevo, Prometheus nos da respuestas: ¡Sin manos!


h) La verdad es que si una analiza la película desde el siguiente punto de vista el ridículo aparece a marchas agigantadas. Vamos a ver, si nuestra querida protagonista tiene el don de ver el futuro gracias al conocimiento del lengua de los heptapodos, ¿qué hace con el mismo? ¿Escribe un bestseller con el que pasa a la historia de la humanidad para que toda persona que quiere aprender su idioma pueda hacerlo? ¿Y ya está? Evidentemente aquí hay trampa: si usted no asimila esa condición de aceptación sobre el futuro no aprenderá completamente esa nueva lengua que es una herramienta para desarrollar a la humanidad. Por el contrario, Louise Banks se vuelva en disfrutar de su hija cada minuto de su vida… sin que sepamos qué hará cuando la pequeña Hannah muera a los 12 años. ¿Nos están insinuando al que no tener ‘recuerdos’ del futuro Louise se suicidó? ¿O es que en “La llegada” está todo tan limitado como la información para que ningún bastardo se cebe con su argumento? No, no vamos a contar nada que luego llega el bastardo y nos escribe una review de 3.500 palabras. ¿Y qué hará la humanidad con el conocimiento de poder ver el futuro? ¿Sólo aquellos que lo acepten sin contemplaciones egoístas podrán visionarlo? ¿El destino del ser humano es que generación a generación ese nuevo lenguaje se aprenda y se expanda para que pasados 3.000 años alguien sepa por qué coño los heptapodos montaron todo ese tinglado? ¡Yo quiero saberlo! ¡Que hagan una segunda parte ya! En serio, ¿de verdad que una especie que nos saca 3.000 años de evolución (salvo en la producción de pornografía y tener gatitos haciendo sus monadas para goce y disfrute en internet) va a necesitar nuestra ayuda 3.000 años después? ¿De verdad que con tal argumento absurdo se puede hacer una película? Al parecer sí y encima van diciendo que es una de las mejores del año… Yo solamente digo una cosa y sin un dibujo artístico de un orto: Y MIS COJONES. Lo mismo, al final, era que los bichos querían cambiar el canal con el mando a distancia y no podían con esas patitas de calamar… Y necesitaban, nuestra ayuda. Tal vez se quedaron sin comida y nosotros éramos la mejor opción después de ver “Mal gusto (Bad Taste)” de Peter Jackson… y si sabíamos su idioma seremos doblemente sabrosos. O estaban muy desesperados para venir a este estercolero de homo sapiens. O, como he comentado anteriormente, eran trolls de la galaxia y querían que alguien escribiera una review del asunto más larga que una película de Béla Tarr. Bajo el comodín que los heptapodos eran más inteligentes y tenían un nivel de conciencia por encima del nuestro (ni se iban a dignar a utilizar nuestro sistema numérico al ser nosotros seres inferiores), dejaremos que un episodio de Rick y Morty nos lo explique… aunque creo que ya lo hicieron en Get Schwifty” (2x05). 



NOTA: una de las películas más ridículas de lo que llevamos de siglo con uno de los trasfondos y discursos más brillantes de los últimos años. O sea, que le pongo la misma nota que esos chorros de calamar que aparecen en la película hasta que dentro de 3.000 años alguien aclare las cosas.

Licencia de Creative Commons
Historias Bastardas Extraordinarias by Maldito Bastardo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

3 comentarios:

  1. Tu crítica si que es ridicula, desde luego cualquiera abre un blog y se cree crítico de cine.un consejo intenta disfrutar del cine sin intentar buscarle fallos a todos

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    Respuestas
    1. Hola Carlos!

      Predique con su ejemplo, por favor... Se lo digo porque ha dejado un comentario completamente ridículo que me he encontrado al abrir la sección de comentarios "pendientes de moderación".

      Desde luego, uno abre esa sección... y se encuentra con seres que se creen que pueden hacer comentarios en internet creyéndose críticos de críticos de cine.

      Un consejo, intente disfrutar de los textos que lee sin buscarle fallos a todo lo que sus ojos tratan de comprender sin leer el propio título que lo origina, al parecer.

      Otro consejo, sonría y tome ejemplo de la propia película que trata (entiendo) de defender. Por lo tanto, no se dirija a mi persona bastarda con su lenguaje comunicativo humano y ridículamente estúpido y primitivo... y utilice los círculos anales de los heptapodos.

      Un poquito de por favor...

      Gracias por su comentario ridículo y saludos bastardos.

      ^_^

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    AVISO A PERSONAS Y SERES (HEPTAPODOS O NO) QUE QUIERAN DEJAR COMENTARIOS EN LA PRESENTE ENTRADA

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    Este post a partir de ahora tiene tolerancia cero con seres (extra)terrestres que se comuniquen en algún tipo de lenguaje humano y primitivo.

    Sólo se admiten comentarios escritos en el lenguaje rectal de los heptapodos.

    Si publica un comentario escrito en su lenguaje inferior, estúpido y retrógrado tenga en cuenta que puede ser eliminado por el bastardo que administra los comentarios.

    Gracias por su comprensión.


    En resumen: ☉


    [El presente comentario supone una excepción para el entendimiento de seres que no comprendan el lenguaje heptapodo debido a problemas de comprensión o retraso mental]


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