sábado, 19 de marzo de 2016

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Daredevil: Segunda temporada

Siempre supe que el diablo vendría a por mí… pero no antes de estar muerto…
[AVISO SPOILERS DE LA COCINA O NO DEL INFIERNO] Podemos hacer nuestro el grito de Foggy Nelson («¡Necesitamos normalidad!») para reclamar precisamente lo contrario. En el momento en el que “Daredevil” sea ‘normal’ perderá todo el gran interés que genera. No se dejen engañar por las críticas de algunos medios norteamericanos que han diluido el ‘hype’ y desquitémonos también de esa injusta etiqueta respecto a «la mejor serie de superhéroes de la historia». Centrémonos en todo ese compendio moral alrededor de los justicieros divisado ya en el conflicto de la superheroína deJessica Jones e incluso en la evolución de Oliver Queen en Arrow. Antes de que el Sargento Brett Mahoney diga aquello de «no sé lo que eres, pero sé que no eres él» refiriéndose a esa comparación de Daredevil y The Punisher, la serie de Netflix desea explorar la oscuridad interior de su protagonista y también toda la mitología alrededor de su pasado donde precisamente aparece Elektra y el núcleo estructural de esta nueva notable entrega. La irrupción también de shows de Marvel ha creado un microuniverso en Nueva York que ya comienza a establecer los vínculos de aquello que veremos en “Los Defensores”. La llegada de Elektra Natchios (Elodie Yung), además, desentraña viejas heridas en una relación con tintes autodestructivos y sumamente interesante para indagar y revolver las entrañas de los implicados. La soledad y también esa dicotomía entre la venganza y hacer lo correcto se ponen en relieve junto a un triángulo romántico para favorecer la separación interior del protagonista. ¿Tiene Daredevil su propio bando? ¿Qué pinta ya la policía ante justicieros y héroes imponiendo su sentido de la justicia en esa ciudad transformada en un gran erebo que sintetiza esa metáfora de la ola de calor inicial? ¿El fracaso del sistema judicial engendra la irrupción de justicieros o todo lo anterior sirve para articular una gran conspiración tejida en las sombras de una ciudad tocada por ese nuevo mundo tras la Batalla de Nueva York? La segunda temporada de la serie creada por Drew Goddard quiere también hacerse mucho más sólida bajo su premisa (abogado de día, justiciero de noche) unificando varios arcos argumentales en una trama judicial y propulsarse hacia nuevos y satisfactorios horizontes. Repasemos todo aquello que hemos divisado en la segunda temporada de “Daredevil”, donde da la impresión de que Frank Miller se ha hecho con el rumbo estético del personaje de Marvel mientras se establecen enlaces con todo su universo catódico incluyendo a los Perros del Infierno de Agents of S.H.I.E.L.D. [Yes Men” (1x15)] y ese ambiente previo a “Capitán América: Civil War”

El mundo en llamas en la mente de Matt Murdock se va a convertir literalmente en un infierno. Pero recuerden, él es el demonio… aunque la construcción de una doble vida es difícil de mantener con ese pasado tan latente en esta temporada. Todo regresa… incluso de la mismísima muerte. La estructura de la presente entrega es ‘engañar’ a la audiencia con ese enfrentamiento entre The Punisher y Daredevil para rápidamente dar la vuelta de tuerca ofreciendo a Frank Castle como eje de la trama judicial, mientras que el regreso de Elektra (e incluso de Stick) van a dar forma a un entramado en el que se escuchan ecos de los planes de Wilson Fisk tomados por los Yakuza, donde también está presente la Cooperación Energética Roxxon que conocemos de Agent Carter. La llegada de The Punisher va traer más dosis de violencia e incluso gore y también un sentido de frenetismo inusual en la serie desde el season 2 premiere. “Bang” (2x01) nos deja claro que aquello de ser justiciero de noche y abogado de día, que también trata de otorgar algo de justicia a los desamparados, comienza a ser insostenible para el protagonista. Y es que Frank Castle hace su entrada a la bestia para reclamar su espacio y reivindicar su macabro legado. Sangre y cadáveres por todos lados, en una cena de la mafia irlandesa, es su carta de presentación y masacre. Y da lo mismo llevar un chaleco antibalas… Este tipo va en serio. ¿Hell's Kitchen es un lugar seguro con la introducción de The Punisher? ¿Qué es aquello que trama? La leyenda urbana es una historia real, como esa guerra que va ajustada al arco argumental de la temporada debido a que Wilson Fisk ha caído y todo tipo de frentes criminales tratan de hacerse con el trono abandonado. Ese delincuente superviviente realmente enfoca el discurso de la segunda oportunidad mientras Nueva York es víctima de una ola de calor que va a incrementar la temperatura a todos los niveles en el espectáculo, utilizando la imaginería del mundo de los cómics de Marvel (bajo el barniz del Miller de Batman: El regreso del caballero oscuro) para dotar de sentido estético al conjunto.


Hay nuevos jugadores en el tablero de la Cocina del Infierno, subido de temperatura, y una supuesta organización (un grupo preparado de asesinos) está dejando una ristra de cadáveres y actos brutales que están provocando el caos. No es una falsa pista sino toda una pista sobre la verdadera identidad y origen de los crímenes, una especie de burla y easter egg a la solución final del enigma. No obstante, el espectador sabe que todos esos violentos actos son obra de único hombre y los escritores no desean dilatar el encuentro de esos dos titanes condenados a encontrarse. En realidad, los dos métodos de impartir justicia por parte de Daredevil y El Castigador quedan ya posicionados en la pantalla previamente antes de que Dan Defensor llegue a ese matadero, aprobado por Leatherface, para desvelar que un único hombre es el autor de todas esas carnicerías. Y Punisher es tan rápido y cuidadoso que las armas de mierda van incluso a la basura. Tras su carta hospitalaria de presentación y el primer enfrentamiento físico y directo de ambos el propio título del episodio es aquel que dictamina el primer supuesto giro de guion de la temporada y ese ‘bang’ que da, literalmente, el pistoletazo de salida. The Punisher era inevitable tras la irrupción de Daredevil, motivando la aparición de hombres con armas que se toman la justicia por su mano y la serie de Netflix evidentemente centra sus esfuerzos en desarrollar todo el conflicto de un antihéroe atrapado en sus recuerdos, rememorando un momento trágico que marcó su camino y presente, amparado en un código que le impide asesinar a gente que no sea mala (como Karen o el propio Daredevil). Toda esa perturbación extrema ―y caos mental y emocional― va a ser diseccionada desde varios frentes aunque esa explosiva guerra es una simple cortina de humo para aquello se nos avecina…


Vayamos al otro gran eje de acción. La guerra de la que habla Stick en “Culpable” (2x08) es ancestral y nos remite al secreto mejor guardado por la humanidad: la inmortalidad, el poder de volver la vida a los muertos. Chistes sobre sacralizadas resurrecciones aparte, la historia de esa plaga que dejó multitud de muertos y excesos nos introduce a La Mano y a un arma (Cielo Negro) que determinará la contienda en ciernes. ¿Quiénes son los miembros de La Casta aparte de Stick? Previamente, el show trató de ceñirse por la sofisticación para dar sentido a la relación de Elektra y Matt y, a la vez, generar esa separación entre los dos mundos que Daredevil deseaba mantener atados. Por otro lado, el juicio de Frank Castle abre ese enfrentamiento entre justicieros y nos posiciona en todo ese contexto previo a “Capitán América: Civil War”, donde el propio pueblo debate su papel ante ese nuevo orden que conforma el mundo de los superhéroes. Uno de los conflictos para esta temporada es la comunión de Daredevil para conciliar sus dos vidas, desplegando una ruptura con todo aquello que rodea a Matt Murdock para centrarse en su rol de Diabólico. El otro conflicto nos remite a la épica, a la capacidad de nuestro héroe por despertar la luz en la oscura alma de personajes como The Punisher o Elektra, aunque evidentemente los escritores van a hacernos esperar hasta el cierre de la temporada. Llegar hasta allí, no obstante, no va a ser fácil y los guionistas juegan sus bazas con algunas sorpresas. Castle, por ejemplo, no quiere ser tratado como un enfermo y, finalmente, echa su juicio abajo pese a los esfuerzos de Foggy Nelson por proporcionarle la mejor de las defensas posibles (y reivindicar su valía e independencia al mismo tiempo). En ese otro extremo de la balanza argumental, el asesinato de un joven asesino de La Mano revela ciertos aspectos un tanto sanguinarios del pasado de Elektra y al cierre de “Culpable” (2x08) vamos a descubrir que Castle actúo en el estrado bajo coacción para ganarse un trato con Wilson Fisk, el hombre detrás de la cortina y aquel que ha estado manejando los hilos. No todos…


En “Siete minutos en el paraíso” (2x09) seremos testigos, en clave de flashback, del plan para el ascenso de poder de Fisk en prisión como una introducción al encuentro de ese par de temidos hombres para una extraña vinculación que beneficie a ambos. Kingpin pretende hacerse con el control de la cárcel a costa de la sed de venganza de The Punisher, quitando del medio a su oponente y rival llamado Dutton (William Forsythe). Karen Page entronca la trama periodística para destapar la conspiración y desenmascarar a los villanos para que, al mismo tiempo, Castle descubra parte de la verdad que buscaba en la propia prisión. Toda la operación que desencadenó la muerte de la familia de The Punisher era una operación encubierta de la policía que salió mal para detener a un nuevo y enigmático traficante de drogas (The Blacksmith). Por su parte, el plan de Fisk era utilizar a Castle como cabeza de turco, pero su supervivencia le hace utilizar sus talentos y guiarlos al exterior dentro de esa visión de futuro (que es la de la propia serie); aunque ambos hombres hagan la promesa de que uno de los dos quede vivo en su próximo encuentro. En realidad, el episodio quiere reivindicar a Fisk como un elemento en la recámara dentro del espectáculo cuya presencia no se va a ver mermada estando un tiempo en prisión para preparar con todo detalle una guerra que está dispuesto a ganar. Ese concepto es sumamente interesante ya que, desde una perspectiva de conjunto, podemos divisar un arco argumental que defina y todo de sentido de conjunto a todo el show de Netflix. Respecto a las tramas troncales de la presente temporada, el juego de cajas chinas está dispuesto para revelar a La Mano como ese gran y poderoso enemigo emergente. ¿Qué es La Granja? ¿Qué cultiva La Mano? ¿Qué es ‘el alzamiento’? ¿Por qué están ‘metiendo’ sangre en esos presos enjaulados? Todo pudiera responderse con la siguiente frase: «La muerte no existe». La proposición y aparición de Nobu representa la idea de La Mano y nos acerca a ese macabro proceso al que esos inocentes estaban siendo sometidos. En “El hombre en la caja” (2x10) la fuga de El Castigador provoca que Samantha Reyes, una de las supuestas villanas de la temporada a la que conocíamos de Jessica Jones, reúna a los separados protagonistas para ofrecer otro tipo de imagen completamente distinta a la que nos tenía acostumbrado. Castle y su familia fue uno de sus muchos errores dentro de esa operación coordinada por la fiscalía al tratar de cazar a The Blacksmith, ese nuevo narcotraficante que iba a convertirse en el mercado de la droga. Su reunión con otras bandas provocó que Reyes autorizara la operación a pesar de los civiles (que utilizó para mantener la credibilidad) y todo se fue a la mierda. The Blacksmith no se presentó y las bandas se mataron entre sí. Ahora The Punisher amenaza a la familia de Reyes y ésta se muestra completamente cooperante para marcar un momento de pausa antes de un brutal e impactante acto de violencia. Reyes será ‘fusilada’ activando una cadena de actos de un perro rabioso en los que el suspense trata de establecer la posibilidad de alguien esté cubriendo sus huellas utilizando el modus operandi de Castle. Será el propio Castigador aquel que salve a Karen y desvele esa conspiración puesta en funcionamiento mientras que Elektra va encontrarse con un motivo (literal y asesino) que va a impedir que se vaya de Nueva York y dar sentido al fetichsimo de sus sais y a una traición de Stick en la recámara. Todas las piezas ya están dispuestas para el acto final y, nosotros, encantados.


El recuentro de Matt Murdock y Wilson Fisk también revela que tal vez Daredevil tenga que luchar contra gigantes y molinos de viento, ante un sistema corrupto que trata de doblegarlo de sus intenciones morales respecto a la ciudad que trata de proteger. Evidentemente aquí queda claro que los escritores hacen suyo muchos de las proposiciones argumentales de El caballero oscuro”, desquitándose de toda esa pirotécnica y fetichismo que imponía Nolan para quedarse con el tono y la esencia ética inamovible del superhéroe. Él ha de ser la constante, ese baluarte que mantenga la integridad moral de la ciudad (o barrio) que defiende. Claire Temple (apodada ya como la Nick Fury de Netflix) se ha transformado en una especie de sufridora (pobrecita cada vez que alguien le dice «nuestro amigo común») pero también de psicoanalista para quitar hondura al conflicto y pesares del protagonista. ¿Sacrificará Daredevil a Matt Murdock o, por el contrario, encontrará su humanidad a través de esa armadura y máscara? La recta final de “El hombre en la caja” (2x10) y el comienzo de “9 mm” (2x11) nos posicionan en el plan de La Mano e introducirnos en el género de terror con ese imaginario visual hospitalario que reutiliza incluso “El pueblo de los malditos” a sus intereses. No esperen aquí adolescentes con poderes sobrenaturales porque se trata de una cortina de humo respecto a la mitología de esa organización secreta y mística que podría ser La Liga de los Asesinos de Marvel. Pero, en realidad, ya aparece el concepto de que ciertos frentes (como La Mano) son demasiado amplios y grandes para poder ser abarcados por el protagonista, dando a entender que los apoyos (y la formación de Los Defensores) será vital para salvar a Hell’s Kitchen en un futuro seguramente no demasiado lejano. En este acto final se tratan de corregir ciertos problemas de ritmo, tomándose la serie una pausa para desarrollar la historia de amor entre Karen y Matt a través de su relación con Castle: las personas que realmente puede hacer daño son aquellas que te importan de verdad. No sólo de easter eggs vive el seriéfilo (como esas señales de «EXIT» como marca de la franquicia) sino que la idea es que los personajes se enfrenten a un mundo corrupto a todos los niveles, detonando la renuncia de Claire Temple de ese hospital sumidos a los mismos modelos de putrefacción que rigen las estructuras de la ciudad. En “La oscuridad al final del túnel” (2x12) retomamos la historia personal de Stick y Elektra para posicionarnos en el arco final de la temporada. Stick realmente parece ‘vender’ que es The Blacksmith aunque la realidad es que La Mano le secuestra debido a que conoce algún tipo de información que resulta valiosa. ¿Qué será? Daredevil ha ido poniendo al resto de personajes en contra de él, separándolos de su camino y, en cierto modo, entendemos que Stick considera a Elektra como un perro rabioso que únicamente puede ser sacrificado, equiparando en cierta medida el personaje al The Punisher. Matt Murdock vuelve a dirigirse a la luz de todos los implicados y, por su parte, trata de buscar nuevos aliados mientras que Karen Page trata de recomponer las piezas del puzle y despegarse del pasado. ¿Está Nelson and Murdock acabado? ¿Hay una persona detrás de The Punisher? Las líneas argumentales están ideadas para que todo acabe finalmente confluyendo y el héroe siga creciendo, teniendo que afinar sus poderes a límites insospechados. Después de The Flash da la impresión de que a Clancy Brown únicamente le dan los papeles de villano con rango militar y, evidentemente, revelará que es The Blacksmith en una secuencia amparada en cánones clásicos donde realmente los escritores tratan de reconducir el material tanto a la vinculación de Castle con Karen como al sentido existencial tras completar la venganza, pudiendo establecerse una metáfora sobre los horrores de la guerra y sus consecuencias. Nobu une también las piezas para tender una trampa y revelar que Elektra es, en realidad, el Cielo Negro, la mayor arma viviente de La Mano y aquella a la que todos sirven. Ese giro de guion sirve para abrazar el destino de ese personaje atrapado entre la luz y la oscuridad, fingiendo una humanidad para esconder su monstruo interior. Podemos calificar la vuelta de tuerca de ser un tanto efectista y gratuita, ya que La Mano trató previamente de asesinar a Elektra aunque entendemos que no sabían quién era… hasta ahora. 


Al final de “La oscuridad al final del túnel” (2x12) parece que se ha resuelto todo en parte aunque quede esa conclusión a los caminos y conflictos de los personajes, como si se toparan con una epifanía para reconducir su destino. Y es ahí donde yace la parte de épica de esta temporada, amplificando la luz interior de todos esos protagonistas que optaron por seguir sendas oscuras y ahora siguen aquella que proyecta ese demonio que reina en el infierno en que todos viven. “Un día frío en Cocina el Infierno” (2x13) actúa como un potente season finale generando ese trazado de temporada de esa incandescente ola de calor a un invierno presente, como si ese alocado ritmo inicial fuera la metáfora de una concreción de la serie hacia nuevos y gélidos horizontes. En ese último episodio se posiciona a Daredevil en la mirilla de La Mano para hacerse con Cielo Negro (Elektra) y también de una nueva conexión con Jessica Jones gracias a Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss) como nueva jefa de Foggy. Un incidente con Brett Mahoney desvela las intenciones de La Mano para atraer a Daredevil: secuestrar a todas las personas que salvó… y evidentemente ahí está Karen. Volvemos al principio o reciclar viejas formas en los actuales márgenes de la serie para que comprendamos toda su evolución y consistencia. La gran batalla está en ciernes y los nuevos gadgets de Brett Mahoney van a servir a Elektra y Daredevil para el libreto también revela un interesante reflejo entre héroes y villanos. Murdock y Fisk tienen un gran punto en común y no es otro que su vuelta de tuerca: harán todo lo que sea posible por salvar a esas dos grandes mujeres de las que están enamorados. Digamos que también aquí se nos habla de ese imán que supone Nueva York para aquellos que nacieron en el lugar y su capacidad de supervivencia de los habitantes de Cocina del Infierno, siendo parte de ese germen desplegado en el artículo de Karen como despedida de la temporada. Nos queda la épica y la imposibilidad de que todos los implicados no puedan escapar de su destino (y material originario de los cómics). Daredevil y Elektra estrechan lazos para la batalla final en una azotea donde la aparición pública de The Punisher (ya vestido para la ocasión) es determinante y da sentido, al mismo tiempo, a ese discurso de la búsqueda de la luz interior por parte de los justicieros. Y aquí yace la esencia y belleza de esta entrega, ya que lo único que podía dotar de humanidad a Elektra es Daredevil y su sacrificio podría resultar algo manido, aunque forma tanto parte de la luminiscencia que habitaba en la oscuridad de su alma como del destino impuesto en su propio personaje. No obstante recuerden, la muerte no existe (en el universo Marvel) y tendremos una imagen en la que volveremos a ser partícipes de la propia mitología alrededor de la futura resurrección de Elektra por parte de La Mano. Cielo Negro incoming…. “Daredevil” parece recrearse en ciertos clichés (el villano regresando de la muerte) pero con un sentido sardónico para dinamitarlos siendo también parte de la disección de un personaje como Stick, aquel que fue un padre (y sigue siéndolo) tanto para Daredevil como para Elektra… aunque las líneas de amor y odio sean ya demasiado difusas. No el respeto y los códigos de los personajes, como cimiento real y palpable donde se asientan. El cierre de la segunda temporada de la serie de Netflix obviamente cede a su pulpa romántica y a un giro de guion como la revelación, por parte de Matt Murdock a Karen, de la identidad de Daredevil. En Cocina del Infierno los cobardes no tienen cabida y sus habitantes están obligado a ser héroes, aunque no sepamos las consecuencias para ese personaje que necesita verdad aunque esconda secretos (y un cadáver en ese armario llamado conciencia). Ese artículo realmente es un reclamo y llamada a todos aquellos superhéroes que todavía se esconden en una ciudad que les necesita. Quedan verdades por descubrir como ese misterioso CD bajo el título de MICRO que encuentra The Punisher o el destino del hermano de Karen, siendo el encauce hacia su destino como investigadora periodística. Su nuevo rol ha nacido con ese artículo de 2.000 palabras que da sentido a la despedida de una serie que desea seguir creciendo en nuestras pantallas, seguir siendo ese baluarte sobre el que el resto de shows que comparten subgénero puedan reflejarse. Aunque el invierno haya llegado ya a la franquicia, no faltan incisos irónicos como el memorable «¿hay algún fregado en el que no estés metida?», que se consolida como la frase más sarcástica para un personaje que es un auténtico comodín y mina de oro para lucimiento de Deborah Ann Woll. Es interesante la lectura del espectáculo dentro de los márgenes románticos, ya que Daredevil ha acabado sumido en relaciones afectas de escasa sinceridad, como si estuviera condenado a la mentira. Elektra le utilizó inicialmente como misión del propio Stick antes de caer enamorada y los secretos en la pareja acabaron por arruinar todo (junto a esa planificación de una venganza frente al asesino de su padre). Desconocemos si ahora Karen, tras conocer el secreto de Matt Murdock, podrá revelar los pecados y misterios de su pasado o seguirá sumida en esa hipocresía de su personaje. Pensemos en que la propuesta ha presentado tantas variables en sus dos primeras temporadas que la aparición de un nuevo villano puede comenzar a poner todo patas arriba de nuevo. Tal vez para entender el éxito y calidad de “Daredevil” baste con simplificar su concepto de engendrar una serie capaz de beber de Marvel y, al mismo tiempo, abrazar la oscuridad de DC Comics sirviendo una comunión en bandeja de ambos universos para nuestro deleite y disfrute. Y es que digan lo que digan algunos medios norteamericanos, esta propuesta sigue siendo grande. Cada vez más grande.


Próxima parada: “Luke Cage”

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4 comentarios:

  1. Aún es muy pronto para que Netflix se pronuncie, pero es casi seguro que veremos una 3 temporada de Daredevil, aunque creo que será después de The Defenders. Pero vamos que aunque Netflix diga que no tienen pensado expandir el universo Marvel tiene pinta de que seguirán renovando y haciendo series de nuevos personajes hasta que los superhéroes no den para más.

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  2. Pero que gran serie. La temporada 2 la vi en solo dos dias!

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  3. Ayer termine la 2 temporada y el hype lo tengo por las nubes. Marvel Netflix está tomándose en serio lo de hacer series adultas basadas en comics. Que ganas de que empiece a saberse algo de la serie de puño de hierro, porque solo sabiendo la historia que van a adaptar puede ser muy épico.
    PD La gente de shield debería dejar de buscar inhumanos y diversificar un poco, que un poco más y se quedan sin New York.

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  4. Pues a mi me pareció basura comparada con la primera temporada. Muchas líneas argumentales y poca calidad, hubiera preferido que sólo introdujeran la línea Punisher y Fisk - la cual sí hicieron bien-, a que forzaran todo para dar cabida a la conexión de series y personajes en el futuro. Aunado a eso, las secuencias de peleas son repetitivas y monótonas -la pelea más interesante es en la cual Daredevil acaba con los motociclistas- y abusan de la lucha moral de Daredevil en casi todos los episodios. Viéndolo en perspectiva, la serie sólo me motivó a ver capítulos de un hilo solo como hasta el capítulo 8-9, de ahí en adelante no (lo cual no sucedió en la primera, la cual fue tan buena que se vuelve adictiva). Sinceramente no entiendo dónde está la genialidad de esta temporada; por lo menos espero que después de abusar de tantas tramas sepan conectar las series de Marvel en la tercera.
    PD: El que hizo a The Punisher se lució actuando (quizá también porque desarrollaron bien esa parte), creo que más que Daredevil.

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