miércoles, 17 de mayo de 2017

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Confirmado, la décima temporada de “The Big Bang Theory” ha sido peor que un EUROGALLO


Volvamos a hablar de las actuales desventuras del Doctor Sheldon Cooper y esos seres que giran a su alrededor sin ofrecer demasiado brillo o expectativas a una sitcom en caía libre a la indiferencia más absoluta. Poco tiempo atrás, la novena temporada de “The Big Bang Theory” se confirmó como una de las peores… hasta que llegó, claro, la décima. No obstante, “The Long Distance Dissonance” (10x24) ha supuesto un salvoconducto a la esperanza y salvación para una serie modulada sobre la relación de los personajes interpretados por Jim Parsons y Mayim Bialik. En cierto modo, podemos entender la decadencia de ‘Big Bang’ respecto a los intentos de los escritores de normalizar a sus personajes principales y en especial a Sheldon Cooper. Amy Farrah Fowler supuso desde su llegada un aliciente romántico para el físico teórico y una completa integración a las mecánicas de la comedia de CBS para convertir el conjunto en una variación de “Friends” con geeks. Consciente de que la versión creativa de la serie había llegado a su fin, Chuck Lorre y Bill Prady catapultaron su creación a un fenómeno de masas perdiendo su esencia y transformando poco a poco la sitcom en un objeto carente de sus raíces y espíritu original. Tal vez la millonaria audiencia siga al otro lado de la pantalla aunque, por el contrario, “The Big Bang Theory” dejo de interesar a las alfombras rojas, premios mediáticos e incluso a los seriéfilos más selectos algunas temporadas atrás. Amén de la perdida de sus reviews en muchos medios digitales… CBS, no obstante, no podía perder la oportunidad de dejar escapar a su gallina de los huevos de oro y decidió ampliar por dos entregas más una serie que poco o nada tiene que contar… salvo para las cuentas corrientes de los actores que la protagonizan. De “The Conjugal Conjecture” (10x01) a “The Long Distance Dissonance” (10x24) la colección de episodios ha sido floja, predecible y sumamente olvidable salvo por “The Cohabitation Experimentation” (10x04), “The Veracity Elasticity” (10x07) y “The Brain Bowl Incubation” (10x08). Todos ellos se centran en esa relación entre Sheldon y Amy que se ha convertido en el eje de todo y el único contrapunto de interés ante los escasos avances que pueden ofrecer Leonard, Penny, Bernadette y Howard. Lo de Raj es otra historia… Repasemos qué nos ha dejado la décima temporada de ‘Big Bang’

Antes de nada, me gustaría ofrecer el gráfico actualizado de todas las temporadas de la serie bajo las notas de los usuarios de Imdb como dato objetivo.


Según estos datos, esta décima temporada ha sido no solamente la más floja de la serie hasta el momento sino que, además, no ha existido ningún capítulo reseñable a nivel argumental salvo “The Long Distance Dissonance” (10x24). Digamos que la primera parte de la entrega se dedicó a dar pasos de gigantes en la relación de Shledon y Amy debido, presumiblemente, a que Chuck Lorre y Bill Prady son conocedores de que las próximas dos temporadas serán las últimas… salvo que CBS siga empeñada en mantener a su gallina de los huevos de oro pese a los millonarios contratos de sus actores y lo poco o nada que aportan sus guiones. Pensemos en que los dos giros importantes de la presente entrega son que Sheldon y Amy van a vivir juntos, trasladándose al antiguo apartamento de Penny, mientras que como colofón final el físico teórico pedirá el matrimonio al amor de su vida. Se agradece como sucede lo primero aunque no demasiado lo segundo. Para buscar la tensión de ese amor, basado en condiciones contractuales, Amy tuvo que mudarse temporalmente al ofrecerle una beca de investigación en Princeton durante el verano. En vez de romper su relación, tal acto ha fortalecido a la extraña pareja y la llegada (de nuevo) de Ramona Nowitzki (Riki Lindhome) sirvió para generar tanto celos como un posicionamiento inteligente por parte de Sheldon: es un juguete de edición limitada que a la gente le gusta coleccionar y que ya fue ‘abierto y usado’ por aquella que es su propietaria. El problema es que el compromiso de Sheldon y Amy tampoco es un asunto novedoso en la sitcom ya que, recordemos tiempo atrás, el físico se iba a comprometer con su novia antes de que ésta decidera romper con él. No obstante, tendremos boda y esperemos que sea mejor que las dos (¿o eran tres?) ofrecidas por Penny y Leonard. 


En esta décima temporada hemos visto cómo los chicos trabajan para los militares en un prototipo de su sistema de navegación. La cuestión es que una vez concluyeron su primera fase, el Gobierno de EEUU se quedó con todo y ellos sin nada (en el sentido literal). La idea es que esa página quede atrás y los chicos tengan que buscar un nuevo proyecto en el que tratar de malograr (?) todo su talento. Es obvio que una serie, con más de veinte episodios por temporada, a su décima entrega se siente cansada y en constante piloto automático. La cuestión es que la crítica sobre esta “Big Bang” es que ha perdido completamente tanto su gracia como su espíritu original a medida que se ha transformado en una prototípica-y-tópica comedia de parejitas en la que el crecimiento de sus protagonistas desea hallar reflejos al otro lado de la pantalla. Raj, por ejemplo, sigue buscando su media naranja y de poco le servirá consultarle a su nutrido grupo de ex sino que sus problemas van a ser desligarse por completo de esa imagen de niño consentido. Es momento de crecer y, tras quedar en bancarrota al rechazar la ayuda de su padre como buen parásito, se ha de trasladar al apartamento de Penny y Leonard en una dura (?) batalla por hacerse con la compañía del indio. Sea como fuera, Raj encontrará un lugar donde vivir alejado del mundanal ruido de sus amigos y veremos cómo evolucionará en la próxima temporada. Suponemos que Bert Kibbler puede darle consejos con sus vivencias tras conseguir la fama dentro del mundillo científico y ser el hombre más deseado del momento… Aquello que se han quedado un más estancados que Stuart han sido Howard y Bernadette tras el parto de Halley como gran monotema un tanto soporífero e intrascendente. Salvo los chillidos genéticos del bebé poco o nada ha podido sorprender más allá de la lógica cronológica o un sexo spoileado. Mucho menos los problemas y no-problemas de convivencia y matrimonio de Penny y Leonard… 


Todo se pudiera resumir en un episodio tan desaprovechado como “The Recollection Dissipation” (10x20) y la escasa capacidad para sorprender salvo por sus previsibles giros de guion. ¿O alguien dudaba que Sheldon Cooper iba a pasar por el altar en una historia actualmente tan predecible? Ni contar con Christopher Lloyd o Dean Norris ha servido para levantar los ánimos de la crónica de un muermo anunciado. Tal vez las esperanzas de CBS, como las de la parte de la audiencia, sean ver qué ocurre con ese spin off de “The Big Bang Theory” sobre la infancia de Sheldon. Seguramente sus andanzas en su infancia sean más excéntricas y divertidas que su etapa adulta, atrapado constantemente en cánones sociales y en un Shamy a perpetuidad. Esta serie necesita más “Serial Ape-Ist” y menos rollito de parejas y búsqueda del amor o, en su defecto, aprender de las vivencias del protagonista deMaster of None”. Aceptamos ‘Fun with Flags’ como animal de compañía… y hasta aquí por esta temporada que será únicamente recordada por 10 minutos, cuatro chistes y dos cameos. ¿Moraleja? POR FAVOR, ¡que alguien llame al fumigador para que desinfecte esta serie!


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Historias Bastardas Extraordinarias by Maldito Bastardo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

2 comentarios:

  1. Pues no estoy muy de acuerdo... si bien la nocena y décima temporada de tbbt no han sido buenas, remontaron un poco respecto a la quinta y séptima temporada de la serie, que a mi modo de ver fueron las peores (metería tambien parte de la octava).
    Obviamente tbbt no conserva la frescura de sus tres primeras temporadas (desde la cuarta pegó un bajón) porque pasó de ser una serie de geeks desadaptados, descordinados, torpes y terriblemente inteligentes. Pasó a ser una serie de comedia de parejas disparejas.
    Solo espero que Chuck Lorre no haga un final tan pésimo como el de two and a half men con Ashton Kutcher.

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  2. La serie hace buen tiempo que se volvió mayoría. Lo que me recuerda al capítulo de Community en donde Troy y Abed construyen un fuerte de mantas y almohadas y al ver que se volvieron populares decidieron aplicar el "protocolo Omega". Creo que dicho protocolo debió ser usado por TBBT hace ya varias temporadas. En lugar de vendernos esas tramas dignas de culebrones. Pero bueno, de tratar de vender esperma a bodas y embarazos hay una distancia estremecedora. Ya estarán felices todas las Pennys del mundo.

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