Es cierto que en las pruebas anuales que se hacen en mi empresa, que subsiste gracias a la venta de porno duro y blando y señores corriendo semidesnudos en campos de césped, siempre me fijo en la calidad, color (y no sabor) de la orina del vecino/a como si de un sumiller de buena urea fuese.
No sé a qué puede ser debido y psicoanalizarme a mi edad (mental) podría ser traumático ya que quedaría marcado por los traumas del psicólogo o psiquiatra de turno. Si pienso en que mi espalda esté apoyada en un diván mientras hablo con el techo y un ser anónimo me escuche como relato mis experiencias pasadas acabo muchas veces en callejones sin salida. Tal vez este no lo sea.
Guarro y de la Disney |

Las meadas en la cara han sido tradicionales en el género familiar. En “Tres solteros y un biberón” (creo que en la original francesa y su remake americano) la capacidad urinaria del infante era notable. También en la comedia comercial como “Cómo triunfar en Wall Street” Whoopi Goldberg tenía que fingir ser un hombre y vaciaba un bote de golpe en unos urinarios ante la mirada impertérrita de alguien cercano. Hay miles de ejemplos que fomentan la irrupción de la micción en el celuloide con niños que no aguantan el apretón hasta al amanecer.
Pero posiblemente aquello que me traumatizase fuese la visión en unos informativos o programa de investigación de un señor (digo señor porque tenía familia, hijos y un trabajo decente) que diariamente se bebía su orina. Para celebrar que las cámaras estuviesen en su morada se tomó su micción en copa de champán. Semejante mezcolanza posiblemente irradiase vientos de perversión en mi cerebro y cada vez que tomo una copa y brindo pienso que bebo orina con tres cuartos de soda.
Aunque el mayor trauma es Winnie the Pooh: me parece que devora mermelada de orina en vez de miel y su color amarillento invita a pensar el las múltiples lluvias doradas que recibe de sus amigos Piglet, Tigger y numerosos amigos suyos.
Ni siquiera puede ver dibujos con mis sobrinos y muchos menos escuchar “Mi agüita amarilla” de Los Toreros Muertos
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