martes, 5 de septiembre de 2017

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Twin Peaks - The Return (Episodio 18): ¿En qué año estamos? ¿El final de Twin Peaks explicado?


¿Hay explicación para todo lo que vemos? ¿Existe un esclarecimiento al final de “Twin Peaks”? Como todo desenlace de una serie de culto —o de una candidata a revolucionar la forma de hacer y entender la ficción televisiva—, “Twin Peaks – The Return” ha sembrado la semilla de la discordia. Obra maestra indiscutible para algunos, grotesca y decepcionante para otros. La cuestión considero que tiene que ir más allá de la simple necesidad de los espectadores por tener todo cerrado. El cliffhanger ya era una (dis)función para atrapar a la audiencia y, en las aristas de ese juego, siempre se escondía un punzante y letal reverso. ¿Qué ocurre con esas series que acaban con numerosas tramas inconclusas y que son finalmente canceladas? Mark Frost y David Lynch vivieron en sus propias carnes esa experiencia y precisamente no han querido incluir apenas tramas en su ‘series finale’. Showtime ya nos avisó que este retorno iba a ser un viaje de una temporada aunque, sin embargo, siempre existiría una vía para que David Lynch vuelva atravesar el telón del mundo que creó en los próximos años… Quizás el autor, junto con Frost, tengan que plantearse si tienen una historia que contar y, en cierta medida, “Episodio 18 (Part 18)” nace de un juego de escritura (‘what if?’) para confeccionar las infinitas posibilidades del cosmos que crearon juntos. En el ‘series finale’, por lo tanto, la concepción es desmarcarse de cualquier clase de estereotipo o predisposición de la audiencia pero también y, al mismo tiempo, establecer cierta constante de sus planteamientos. Todo trató desde un comienzo sobre la batalla entre el bien y el mal. Y el mal supremo aguarda… La información ya es pasado. Apenas hay diálogos y si éstos aparecen son breves y concisos. La imagen parece querer tomar ya el control, como si la irrealidad deseara ser la materia de ese sueño que han construido alrededor de Dale Cooper. Tal vez incluso todo este regreso sea un sueño aledaño de Audrey Horne junto a otro principal de Laura Palmer… Precisamente se ha criticado bastante que no existe ninguna clase de referencia o explicación respecto a su destino. ¿Está en coma? ¿En el limbo? ¿Atrapada en otra dimensión o una institución? Creo esos ataques más que injustificados son inconsecuentes porque, para empezar, nos enteramos que el personaje había sobrevivido a la explosión con la finalizaba “Twin Peaks” por un libro que publicó el propio Mark Frost. La serie se negó a dar una explicación más allá del explosivo lance en el que se veía envuelta Audrey. Los creadores ya no quieren utilizar trucos más allá de entender el cliffhanger como un material moldeable a otra clase de intereses: la propia historia y sus posibilidades pueden ser más impactantes que el más atronador punto de giro. De este modo, llegamos a “Episodio 18 (Part 18)” para no tener ninguna clase de respuesta clara sino nuevas y superiores incógnitas que decepcionen a unos o, por el contrario, catapulten al más amplio culto a una propuesta destinada a reinar en los próximos años por la revolución y riesgos que ha establecido. Repasemos el último capítulo de “Episodio 18 (Part 18)”

En mi opinión, Episodio 17 (Part 17) funciona como un ‘series finale’ con voluntad propia mientras que su continuación es una vía a una posibilidad manifiesta mucho más onírica. ¿Qué hubiera pasado si Laura Palmer no hubiera muerto? En cierta manera, aquí lo que se plantea es si “Twin Peaks” no se hubiera cruzado en nuestras vidas. Y si uno trata de responder a esa pregunta de poco o nada sirve pulverizar neuronas pensando en quién es Billy o dónde se encuentra Audrey. Nada importa porque, de un plumazo (de guion), Mark Frost y David Lynch han destruido toda su obra. Ya solamente quedan Dale Cooper, Diane Evans… y, por supuesto, Laura Palmer como eje. Tampoco importa conocer qué ocurrió con Annie y por qué muchos de esos personajes que han deambulado por nuestras vidas en estos 18 episodios han desaparecido. ¿Volverá Shelly con Bobby Briggs? ¿Seguirá saliendo con ese traficante de drogas llamado Red? ¿Y qué pasó con este personaje? Pensemos en que esas secuencias, que solían servir de cierre a los episodios en el Roadhouse, son la perfecta analogía para comprobar que el desfile de caras (conocidas o no) era un simple escaparate para desembocar en una actuación de fondo. ¿Nos importaban más esos artistas que actuaban? ¿En qué se diferenciaba el telón más allá de los créditos o su propia música? Incluso una de las teorías más locas que han surgido en la red nos transporta a ese lugar como la gran sala principal de un manicomio en el que todos los enfermos mentales se creen una realidad delirante y alternativa conjunta. Sea como fuera, nos tendremos que imaginar qué ocurrió en ese otro universo que ya carece de significado y sentido porque Diane y Cooper parecen que van a abandonarlo hacia nuevos horizontes… ¿No es la perfecta metáfora de un broche final para una ficción? Creo que la idea que vimos en el desenlace de Episodio 17 (Part 17) marcaba el camino: el espectáculo de televisión de autodestruía a sí mismo aniquilando su premisa y generando una nueva serie que tal vez nunca será contada. Un serie que, no obstante, tiene un propósito porque la cuestión es que Cooper trate de salvar a Laura Palmer independientemente de la realidad alternativa y línea temporal en la que ese mal, personificado en Judy (y sus creaciones), trata de acabar con el arma (?) creada por la Logia Blanca para combatir esa amenaza que surgió en Nuevo Méjico allá por 1945/1956. 


Es preciso señalar que “Episodio 18 (Part 18)” tiene, por lo tanto, ciertas ínfulas de piloto por encima del ‘series finale’ que daba la impresión de establecerse. Es un rumbo definitivo hacia otro universo como parte de un gran planteamiento y metáfora. Antes de iniciar el viaje, Frost y Lynch desean realizar las que serán las únicas concesiones a los espectadores en todo este desenlace. Por un lado, veremos a ‘Evil’ Cooper envuelto en llamas sin que podamos comprobar si será destruido como otros doppelgängers que ocuparon ese mismo sillón. Quizás siga en esa forma ya que acabó siendo una mera carcasa y vasija tras la desintegración de BOB y simplemente la funcionalidad de esa secuencia sea revelar el infierno que la espera al villano del espectáculo de Showtime. Por otra parte, sabíamos que los creadores de “Twin Peaks – The Return” no podían despedirse sin dar una salida satisfactoria a Dougie Jones y Philip Gerard hará de maestro de ceremonias. Una de las constantes de esta temporada ha sido el uso de la electricidad y esas doradas semillas que iban apareciendo en la Habitación Roja. Precisamente era algo previsible que un nuevo doble de Cooper fuera construido para que Doguie Jones regresara al mundo de los mortales. Las Vegas le necesita, el mundo le necesita. De este modo, conoceremos aquello que se requiere para construir a un doppelgänger (y tulpa) y que tengamos un peculiar sentido del ‘happy ending’ para uno de los mejores personajes de la televisión de 2017 y seguramente de la presente década. Esa puerta roja (a modo de distinto telón) aguarda a un nuevo visitante… Doguie ha vuelto y está en casa. Su familia le espera y, tal instantánea, se convierte en una de las secuencias más emotivas de la serie. El amor y la bondad también tiene cabida en un mundo que lucha frente a la corrupción reinante. ¿Nos están contando acaso que el planeta demanda la presencia de personas como Doguie o Candie?


Lynch y Frost, tras esos prolegómenos del “Episodio 18 (Part 18)”, se dedican a lo suyo: a reinventar la televisión bajo el filtro de su libertad creativa transformando un ‘series finale’ en una especie de piloto de un spin-off de “Twin Peaks”. ¿Larga vida a la serie de culto y su reencarnación? Es cierto que toda la estructura de la temporada se ampara en la necesidad de Cooper por tratar de salvar a Laura Palmer. El precio que pagó fue hacer que una malvada entidad diabólica ocupara un duplicado de su cuerpo y sembrara el terror en el mundo durante 25 años. Cooper ha estado atrapado todo ese tiempo en esa otra dimensión esperando regresar como parte de una implícita metáfora de la supervivencia de la ficción al otro lado de la pantalla. Podemos resumir la historia como ese reiterado intento de Cooper de salvar a Laura y fracasar una y otra vez, desapareciendo esa constante entre agónicos chillidos y ese invisible halo de todo desvanecimiento. Quizás logró salvarla… pero eso es uno de los brillantes e inteligentes planteamientos de su final. ¿Qué ocurrió en ese bosque para que Laura dejara de tomar la mano de su salvador? ¿Por qué ese característico sonido a lo largo de la temporada remarca tal imposibilidad? Todo hace pensar que Judy sigue haciendo de las suyas y, en realidad, esa presencia es la madre de todas esas criaturas que surgieron en nuestro mundo con el primer ensayo nuclear. Se abrió una puerta a otra dimensión y el mal que generó el hombre tomó forma. Judy entendemos que es también esa presencia que salió de la caja de cristal en Nueva York y, del mismo modo, acabó dentro del cuerpo de la madre de Laura Palmer. ¿Irónicamente madre e hija encarnaban la luz y la oscuridad debajo de su rostro? Seguramente las motivaciones de ‘Evil’ Cooper fueran las elementales para todo ser: saber de dónde venía y quién fue su creador. Judy en cierto modo era esa madre del mal y una clara atracción entre su descendencia y la entidad quedó establecida. Pero, del mismo modo que ‘Evil’ Cooper sacrificó a su propio hijo, Judy ha dado la impresión de realizar lo mismo con BOB. Probablemente deseaba que Cooper se acercara a salvar a Laura para arrebatársela de nuevo como un eterno ciclo y contienda entre el bien y el mal. Quizás fuera a la inversa y Judy buscara la única vía para no ser derrotada: llevar a Laura Palmer a una dimensión lejana y paralela.


Cooper comprobara que está al otro lado y ya no hay nadie en ese asiento. Laura se ha desvanecido a lo largo de esta temporada delante de sus narices… Gerard invita a Cooper a que lo acompañe ya que La Rama tiene algo que contarle. Ese extraño ser también está envuelto en electricidad y podría ser la fuente que mantiene con vida ese limbo y puente entre La Logia Blanca y Negra. Que Gerard también produjera electricidad con sus dedos no deja de remarcar que ambos seres parecen estar del lado de la Logia Blanca y El Bombero. Se han dan cuenta de quién es el enemigo y desean combatirlo a su modo. La Rama, además, parece leer el pensamiento de Cooper e incluso de sus intenciones. ¿Es la historia de la niñita que vivía calle abajo? ¿Es esa? Esa historia fue/es el motor de la serie y, por extensión, de su personaje principal. Ahora, ha llegado el pasado definitivo hacia la transcendencia y los flashbacks se entremezcla como si todo deseará confluir. El pasado, el presente y el futuro en un único plano, en una única serie; ese secreto que solamente conocen Laura y Dale y que se llevaran a sus respectivas tumbas ¿“Twin Peaks” trata realmente de un viaje circular de órbitas atrapadas en otras? Si bien las mecánicas han sido las mismas, la idea para este retorno era ampliar todo el universo dentro de esa elipse más externa y, ahora, “Episodio 18 (Part 18)” nos quiere llevar al más profundo y alejado del espacio exterior junto a los ecos del primer episodio de la temporada. Tal vez sea donde desea arrojarnos Judy… La misión es clara incluso para su propio padre: encuentra a Laura.


Cooper va a regresar del otro lado del telón e incluso su antiguo y presente amor duda de su identidad. ¿Eres tú de verdad? El reencuentro con Diane lleva a ambos al viaje definitivo por la misma carretera que tiempo atrás atravesó su doppelgänger pero, sin embargo, en distinto sentido. ¿Seguro que quieres hacerlo? Le dice Diane a Cooper, como si expresara parte del pensamiento de la audiencia. ¿Qué quieren hacer? ¿Por qué recorren 692 kilómetros exactos? ¿Por qué ese lugar es el lugar? Su beso final parece una despedida del reino que habitaron porque esos dos personajes son conocedores que cuando crucen todo será diferente. La electricidad marca ese viaje que van a trasladarse a una órbita desconocida… pero, a pesar de todo, El Bombero ya dio ciertas pistas tanto a Cooper como a los espectadores. 
Recuerde… 430. Richard y Linda. Dos pájaros de un tiro.
Es curioso que Gordon Cole relatara a sus compañeros de aventuras que Cooper habló de esa expresión (dos pájaros de un tiro) antes de desaparecer. ¿Deseaba dar con Lucy y salvar a Laura Palmer? 430 son las millas que han dirigido a ese par de personajes hacía ese punto de comunicación con otro universo… 430 millas son 692,018 kilómetros… Y Richard y Linda serán las nuevas identidades de la pareja en ese nuevo universo…


Diane y Cooper ahora están en una carretera. Del día hemos pasado a la noche para remarcar ese sentimiento noir que también se ve reflejado tanto en el motel como en el coche. Lynch bebe de subgéneros clásicos norteamericanos como las road movies y ese extraño cine negro que teje su surrealismo. De nuevo, apenas diálogos pero la carcasa lynchana manda. Diane va a ver a su doble en la puerta de ese lugar… ¿Es un espejismo? ¿Un reflejo del pasado? ¿Una lectura de ese tiempo perdido por el tulpa? ¿Va a ser sustituida de nuevo? Cooper regresa y ambos se hospedaran en la habitación nº 7. Aquello que desean hacer lo harán con la luz apagada… Lo que estamos viendo bien pudiera ser los flashbacks de aquel regreso de Cooper hace muchos años en el que acabó violando a Diana pero, sin embargo, esta vez no hay nada raro… salvo el sentido conclusivo de su reencuentro. Cooper es Cooper y todo está en su sitio. Tal vez esa secuencia de sexo con la banda sonora de The Platters nos transporte a Episodio 8 (Part 8) ya que fue la canción que sonaba en la emisora de radio antes de que el Leñador acabara con el disc-jockey. Ese ritmo también parece una concesión al espíritu del cineasta aunque, rápidamente, se impone otro tipo de lectura más ambigua y oscura. Diane parece llegar al orgasmo en sus primeros planos y se ciñe a tocar y amar esa cara de Cooper que, no obstante, refleja otro tipo de sentimiento más tenebroso. ¿Realmente todo el mal que hizo ‘Evil’ Cooper sobre el cuerpo de Diane en el pasado provoca un sentimiento de amor/odio? Algo pasa… y comprobaremos que Diane ya no está al amanecer e incluso ha dejado una nota a Cooper:
Querido Richard. 
Ya no consigo reconocerte
De Linda. 
Esa conexión con sus nuevas identidades nos transporta con Cooper a un nuevo viaje. ¿Richard? ¿Linda? El juego de analogías vuelve a producirse y Lynch y Frost dan la impresión de recordarnos que hemos llegado demasiado lejos en ese juego interdimensional de dobles y replicantes. Recordemos que Diane tocaba constantemente la cara de Cooper y, aunque para nosotros sean reconocibles, los personajes ellos mismo deben tener ya una imagen distorsionado de os rostros conocidos. Todo parece haber cambiado, como si Cooper se hubiera levantando en otro lugar. ¿El hotel es diferente? ¿Lo es su coche? ¿A qué está jugando la serie? En realidad, todo ese cambio de entorno forma parte de las esencias del regreso de “Twin Peaks” a nuestras vidas y al espíritu de antiguas proposiciones del cineasta porque hemos pasado del pasado latente en ese noir a otra gris e industrial realidad. Los tiempos han cambiado… Estamos en Odessa y un gran cartel es la señal: EAT AT JUDY’S. El destino vuelve a dirigir los pasos de Cooper en ese nuevo mundo como si estuviera en un gran casino esperando el premio. Y ese premio es Laura Palmer porque ha encontrado el evidente escondite donde ese mal salvaguardó a Laura. Cooper busca algo con la vista… y pregunta por otra camarera a la que le atiende. El instinto del agente del FBI no le falla y efectivamente es el tercer día libre de esa camarera que parece ser el objetivo final de nuestro protagonista. Como la serie desea remarcar ese concepto de héroe —que haga el bien un mundo plagado de maldad y toques surreales como ese matrimonio entre los clientes—, Cooper pondrá en su sitio (nunca mejor dicho) a unos tipos que no dejaban en paz a la camarera. No solamente conseguirá la dirección de esa trabajadora ausente sino que la autoría de Lynch vuelve a incidir sobre esos postes eléctricos y los números que allí surgen en la puesta en escena. ¿Es el mismo poste que vimos en otras escenas o aquello que nos tratan de contar que es la electricidad es el mínimo común denominador de todo? al fin y al cabo, sin electricidad no estaríamos viendo esta serie ni se hubiera rodado… ¿Consiste la Logia Blanca en aquel motor revolucionario de la humanidad y que la dota de sentido mientras que, por el contrario, al energía nuclear es la mayor aberración producida por el hombre al ser incapaz de controlarla? Da la impresión que Cooper parece recibir esa señal. 1516… Otro número más a la lista pero, sin embargo, allí, tras la puerta, surge la figura de Laura Palmer. Pero no, no es Laura Palmer aunque se exactamente igual. El cambio de nombres en el motel ya nos avisaba que nada va a ser del mismo modo y en ese universo Laura Plamer es Carrie Page. Esa mujer ignoraría a Cooper si no fuera porque vuelve a interpretar a esa mujer en apuros. Los nombres de sus padres parecen no hacer mella en esa camarera hasta que nombra a Sarah y se desvela que el destino de esas dos personas es ir a la casa de su madre. El destino vuelve a ser Twin Peaks aunque, sin embargo, un muerto en el salón vuelve a marcar ese entorno oscuro y surreal de la propuesta. No importa, Cooper no fue a ese sitio a descubrir un crimen sino a salvar a su víctima (y verdugo).


¿Va a ser un camino fácil? Alguien parece seguirles… pero la luz desaparece en al distancia y entendemos que el juego de tensión ya no tiene sentido salvo en la propia mente de los personajes. Están solos y es un largo camino… El viaje de Laura Palmer junto al agente Cooper tiene algunas interrupciones lógicas. Tienen que repostar pero, aquí, también se desvela que parte de la jugada es naturalizar el clímax, que la tensión puede deconstruirse hasta la esencia de un largo pasaje que nos va revelando, poco a poco, que el tiempo lo cambia todo. Y curiosamente esa gasolinera es una pista para saber en qué año aproximadamente nos encontramos ¿Es aquello que nos quieren contar? ¿Una cápsula del tiempo de 25 años pude hacer que un universo habite en otro completamente distinto? La idea es que Laura Palmer se enfrente a sus recuerdos. ¿Reconoce algo? ¿Reconoce esa casa? Carrie Page parece que ha dejado de ser Laura Plamer y he aquí una señal del leitmotiv para comprender el desenlace que nos espera. Quizás Judy arrastrara a Laura a esa otra realidad (en cuerpo —en el bosque en el pasado— y alma —cuando fue abducida delante de Cooper en la Habitación Roja—) para desprenderla de su propio significado como última opción para ganar su contienda frente a Cooper y aquellos a los que representa. Esa realidad alternativa era la única vía para poder ganar la partida y apresar a la doncella envuelta esta vez en otro tipo de plástico. La lenta espera, en las puertas de la que fue su casa, tampoco ayuda. Sobre todo cuando abre la puerta otra mujer y hace constar al agente Cooper que allí no vive nadie con el nombre de Sarah Palmer. Incluso la antigua propietaria tenía otro nombre… No saben quiénes eran los anteriores dueños… No hay escape, todo era un callejón sin salida. O tal vez no…


La secuencia está contada nuevamente sobre ese contacto físico de ambos protagonistas y desde un toque surreal con esa mujer que hablan con su esposo detrás de la puerta… pero ese detalle a estas alturas es creíble en los cánones de “Twin Peaks – The Return”. La serie ha acabado redimida a su esencia: Cooper/Palmer frente al paso del tiempo y a una distorsión manifiesta de ellos mismos con la cruda realidad. Alice Tremond no va a darnos ninguna clase de respuestas aunque, ¿no les suena el nombre a los fans de la serie y el filme “Twin Peaks: Fuego camina conmigo”? Se trataba de una anciana (también conocida como Sra. Chalfont) que vivía con su nieto que convivía con los espíritus de la Logia Negra en la tienda de conveniencia. Esa conexión no es baladí pera también parece que Frost y Lynch ya nos sugieren que seamos nosotros mismos los que aportemos una solución a un enigma que admite numerosas lecturas. Una de ellas es que Cooper viajó a otra realidad en la que Palmer está viva pero con otro nombre e identidad, donde fue necesaria su creación para combatir a BOB y en la que no parece que la Logia Blanca y Negra existan más allá de otro tipo de presencia imperceptible. Cooper lanza la pista definitiva ante su desconcierto una vez que la pareja regresa a la carretera enfrente de la casa ¿En qué año estamos? El silencio de Laura Palmer… es parte de ese truco de magia de Lynch y Frost ya que no desean darnos ninguna clase de pista. Puede ser el futuro, el presente o pasado porque aquello que nos ha dejado en evidencia ese retorno de “Twin Peaks” es que el tiempo no ha transformado el entorno tanto como pensábamos. Sobre todo la esencia natural que habita en ese pueblo ficticio. Aquello que sí ha cambiado hemos sido nosotros y esos actores que interpretan a distintos personajes. Considero que la explicación del desenlace de “Episodio 18 (Part 18)” parte de la base de los intentos de Cooper por salvar a Laura de todas las realidades posibles en las que fue asesinada y, precisamente, sus pasos le han llevado a tratar de buscar un ‘happy ending’ para ese joven que también fue víctima del tiempo. Cooper también lo ha sido en ese sueño y despertar en el motel… Tras quebrar el destino y cambiar el pasado, tal y como vimos en Episodio 17 (Part 17), presumiblemente Judy trató de llevar a Laura a una realidad en la que jamás pudiera encontrarla Cooper y si, tal acto se produjera, ambos no pudieran conectar con nada ni nadie de lo vivido en su otro universo original. Pero, pesar de toda esa confusión, Laura parece el despertar al escuchar esos ecos tenebrosos del pasado dentro de la casa… Su madre grita en su interior para establecer uno de los más brillantes fundidos a negro que hayamos visto. Y podemos tener muchas lecturas, positivas y negativas. ¿La oscuridad sigue presente ahí? ¿Se trata de un sueño conjunto de Cooper y Laura y, en realidad, esos gritos son la forma de despertar en 1989 de esa joven que consigue sobrevivir a BOB una vez que su ángel de la guarda cambió el pasado? ¿Toda la temporada fue, por lo tanto, un sueño? Recordemos esa constante vivida en estos 18 episodios: «somos como el soñador que sueña y luego vive en el sueño». La cuestión es saber quién es el soñador. ¿Lo era Cooper en el cierre del Episodio 17 (Part 17) y ahora lo es Laura en esta otra realidad? Las respuestas a todas esas preguntas sean parte de esos secretos que Laura le cuenta al oído a Cooper porque, tal vez, aquí se refleje que esos soñadores nunca fuimos nosotros sino los espectadores de un sueño condenado a apagarse en nuestras pantallas (y vivir para siempre en nuestra memoria).



A continuación, todas las reviews de “Twin Peaks – The Return”:



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3 comentarios:

  1. Mi queja por la inclusión de Audrey en el reparto viene porque parece un guiño nostálgico más que una trama/callejón sin salida. Además, tiene un serio problema de duración.

    Otro apunte: en la película de Twin Peaks, la caravana de la señora Chalfont, en la que el agente Chester, antes de desaparecer, encuentra el anillo, también está situada frente a un poste eléctrico con el número 6. Como aquí la casa de Carrie Page.

    Un saludo, Bastardo. Han estado bien tus reviews.

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  2. Durante toda la temporada he leído tus artículos de cada capitulo. Muchas gracias y enhorabuena por tu trabajo.

    Sobre este final (o no final), tengo dudas de si el que dice "Laura" dentro de la casa es el mismo Leland Palmer.

    Todo lo que has explicado me parece convincente, excepto esta escena final cuando se apaga la luz de la casa y Laura grita, a no ser que sea todo un sueño inconexo sin sentido.


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  3. Leí semana tras semana y capitulo tras capitulo tus reviews. Sumergido en el universo de Twin Peaks. Te mando agradecimientos por adelantado.

    Lynch tiene fe en su público, nos deja su obra, su sueño, para que podamos interpretarlo, para sumergirnos más que meros espectadores e invitarnos a ver con nuevas perspectivas lo que logremos ver de forma inducida o intuitiva... Se esperaría esto en ámbitos del arte, pero no en la TV. Nunca se había llevado a estos límites, y pasará mucho tiempo para que alguien lo vuelva a hacer...

    El grito final y ese secreto nos perseguiran... Un final más expansivo y multiplicador de ese sueño del universo, que el de hace 25 años...


    Te envía saludos, otro bastardo.

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