sábado, 7 de enero de 2012

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Le Havre: Cuentos, inmigración y milagros

“Le Havre”
(2011)
Finlandia-Francia-Alemania
Director: Aki Kaurismäki

Sinopsis (Filmaffinity):

Marcel Marx, famoso escritor bohemio, se ha exiliado voluntariamente y se ha establecido en la ciudad portuaria de Le Havre (Francia), donde vive satisfecho trabajando como limpiabotas, porque así se siente más cerca de la gente. Tras renunciar a sus ambiciones literarias, su vida se desarrolla sin sobresaltos entre el bar de la esquina, su trabajo y su mujer Arletty; pero, cuando se cruza en su camino un niño negro inmigrante, tendrá que luchar contra los fríos y ciegos mecanismos del Estado, armado únicamente con su optimismo y con la incondicional solidaridad de los vecinos del barrio, para evitar que su protegido caiga en manos de la policía.

Crítica Bastarda:

Es normal que a Kaurismäki se le pregunte en una entrevista y en referencia a “Le Havre” sobre si la fraternidad que muestran sus personajes existe en el mundo real. El director de “La vida de bohemia” opta por la esperanza y la inocencia de la afirmación de un mundo bondadoso y cooperativo para un desinteresado fin común. ¿Milagro? La lectura podría ser irónica y cínica ya que muchos espectadores pensamos y ubicamos la película como un gran cuento al sentir que es inviable e imposible en nuestro mundo actual: racista y donde el inmigrante tiene la culpa de todos los males, incluido el terrorismo.

Cuento en mundo de cuentistas
Esa visión caritativa contrasta con lecturas anteriores de grandes cineastas. Con ese Buñuel que afirmaba en todas sus obras que no existía la bondad en el mundo o con un Bergman que descendía a los infiernos metafísicos a sus personajes por la opresiva sociedad que les rodeaba. Vittorio De Sica justificó el fenómeno inexplicable de una obra neorrealista como “Milagro en Milán” mediante elementos fantásticos y Roberto Rossellini en la también neorrealista “Europa 1951” condenaba los buenos actos de esa samaritana con la locura y la falta de entendimiento de una sociedad que había dejado de creer en la caridad. Pero Kaurismäki, que siempre ha tenido en la mirilla a Bresson y Ozu, y ahora también a Becker y Carné gracias a una localización netamente francesa, parece pretender hacer una película tan humana y realista como imaginaria e imposible en tiempos en los que nadie cree en milagros. Parece un mundo aparte en el que realmente existe el karma pero tampoco ofrece soluciones ni discursos moralistas o políticos.

Esperanza y Milagros
Cuento en mundo de cuentistas, realismo y milagros, fe en la humanidad si ser blando y despojando cualquier efectismo dramático. Sólo queda la poesía. En “Le Havre” vive todo un cineasta y una extensión de su anterior obra… como ese río que da paso a un gran océano y una aventura por descubrir. Rostros que vimos en el pasado y siguen vivos en el presente. Tal vez Kaurismäki nos quiera hablar de la llama de la esperanza de un mundo en crisis que se une y fortalece ante la tragedia y el poder sin rostro que lo doblega y gobierna. Siempre hay y debe haber esperanza porque es el único consuelo que algunos les queda por perder. 

— ¿Has llorado?
— No.
— Bien, no sirve de nada.

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