sábado, 9 de abril de 2011

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Antes de esta entrada sepa que has muerto…

Actuó antes de dirigir y es posible así entender su primer impacto que le catapultó al recuerdo y a figurar en las listas de películas favoritas del gran público: “12 hombres sin piedad”. Sobran las palabras y las grandes actuaciones aunque Henry Fonda marcaba distancias morales. En un mundo de plagios, conspiraciones y mentiras la noticia viene anunciada por el mismísimo ‘The New York Times’. Esta mañana Sidney Lumet ha dicho adiós y con su fallecimiento volverán del recuerdo de la guerra fría en “Punto límite”, los dolorosos recuerdos del exterminio de “El prestamista”, el abuso de poder de “The Hill”, la interpretación de Pacino en “Serpico” y su reverso en “El príncipe de la ciudad”, el poder de los medios de comunicación en “Tarde de perros” y “Network”, el Oscar para Ingrid Bergman por “Asesinato en el Orient Express” y el final de su camino cinematográfico en “Antes que el diablo sepa que has muerto”. El Oscar le fue negado como a tantos grandes nombres del cine americano pero finalmente le fue reconocido por su larga trayectoria. Descanse en paz.

“No sé de qué trata mi vida ni quiero saberlo. Mi vida se define a sí misma cuando la vivo. Las películas se definirán a sí mismas cuando las haga.

Antes que el diablo sepa que esta entrada ha muerto y llegado a su fin la crítica a su última película:

Para muchos, la película del año. Abre con una secuencia-gancho y digo lo de gancho en ambas vertientes: por su comercialidad y por su impacto (gratuito o no). Muy a lo “Intimidad” de Patrice Chéreau: Philip Seymour Hoffman se trajina a Marisa Tomei al estilo perrito. Después viene el diálogo. Manera interesante de presentar a uno de los personajes principales por parte de Sidney Lumet.
“Antes que el diablo sepa que has muerto” es un thriller-griego-tragi-dramático donde se nos muestra la repetición de un atraco desde diferentes puntos de vista para añadir nueva información. No es nada nuevo e incluso esa rememoración de los instantes puede recordar al montaje de “El prestamista” del propio Lumet o invocar esa mediocre moda extraída del mundo del clip de colapsar las retinas con flashes a lo “Saw”.



Es una cinta resuelta con oficio y encanto marcado por el mero hecho de quién lo firma. Dudo que muchas de las publicaciones que la encumbraron como lo mejor del año lo hubiese firmado un desconocido. No obstante, es un filme con pulso, con pequeños momentos de buen cine, notables interpretaciones y dirigida con oficio y beneficio. Apela a la tragedia griega pero a toda la narrativa clásica incluyendo prácticamente los siete pecados: la avaricia, la envidia, la lujuria, la soberbia y finalmente la ira… aunque destaque simplemente la mala suerte puede ocasionar repercusiones nefastas. Cada vez se hunden más irremediablemente los personajes por moverse por arenas movedizas y enredarse en las agarraderas del destino hasta desencadenar en un rayo final que amplifica la tragedia griega que nos cuentan entre sexo, sangre, dinero y asesinatos.

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