domingo, 19 de febrero de 2012

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Blackthorn. Sin destino: ¿Jaime Lannister es Butch Cassidy?

“Blackthorn. Sin destino”
(2011)
España
Director: Mateo Gil


Sinopsis (Página oficial):

Tras haber huido de Estados Unidos, el legendario forajido Butch Cassidy murió en Bolivia en 1908, tiroteado junto a su amigo Sundance Kid. Esto es lo que dice la versión oficial. 
En “Blackthorn (Sin destino)” veremos que lo cierto es que ha pasado veinte años escondido y ahora quiere volver a casa. 
Sin embargo, pronto encontrará en su camino a un joven ingeniero español que acaba de robar la mina en la que trabajaba y que pertenece al empresario más importante de Bolivia.

Crítica Bastarda:

Al terminar “Blackthorn. Sin destino” me he sentido como esos críticos norteamericanos a los que tampoco emocionó en demasía el western sobre la leyenda de Butch Cassidy. Continuación o no de la referencial “Dos hombres y un destino” la idea es bastante interesante pero su plasmación me parece irregular e incorrecta, sobre todo para Mateo Gil que solía medir mejor el tiempo en sus guiones.

El jinete y su guitarra

El escenario está claro que es Bolivia y aporta un tono mucho más camaleónico al género pero lo que no está claro es a lo que quiere jugar el director de “Nadie conoce a nadie”. Parece querer inspirarse en la plantilla que le proporciona el filme de George Roy Hill para alejarse del mismo mediante una pretendida aureola crepuscular sobre una leyenda que debe emerger por una serie de acontecimientos. En ese punto Mateo Gil podría desembocar hacía una mirada de ionización del mito que proporcionaba “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” de Andrew Dominik, donde el ritmo es marcado por el horizonte y las  nubes. También hacía el western tradicional mediante un argumento de huida y botín con nostalgia por el pasado y una vuelta al hogar. “Blackthorn. Sin destino” parece querer jugar a ambas bandas pero quedándose en terreno de nadie. Pura sal y arena fundida al sol.

¡Los Lannister conquistan el mundo, el Oeste y Bolivia!

Quien me diga que Eduardo Noriega actúa bien entenderé que es familiar o amigo intimo. Sam Shepard aporta presencia, competencia y guitarra. La canción de Butch Cassidy y la refriega sobre el culito blando y prieto de Eduardo Noriega, parecen ser las únicas concesiones. En “Blackthorn. Sin destino” me parece una gran parte un desacierto, con momentos de buen cine dispersos y descuidos de ritmo notables entre frotamientos sobre la amistad, el honor, el misticismo y las relaciones interraciales. Jaime Lannister, eso sí, cabalga de nuevo…

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