Como cada año la cita
es obligada para cualquier cinéfilo y seriefilo: los Globos de Oro llegan con
ese cliché de ‘antesala’ de otros premios mayores. El Hotel Beverly Hilton de
Los Angeles fue el escenario para llevar la plana mayor de Hollywood
concentrada entre litros de champán. Las comparaciones son odiosas y Ricky Gervais fue el hombre en el punto
mira. Esta vez fue menos ácido aunque lanzó perlas basadas en las odiosas
comparaciones: «Los Globos de Oro son a los Oscar lo que Kim Kardashian a Kate
Middleton». El objetivo, por lo tanto, se focalizó en esos premios donde recordemos
el año pasado fracasaron estrepitosamente con Anne Hathaway y James Franco
al no utilizar el discurso inaugural ofrecido gratuitamente en su blog por el
propio Gervais. “Homeland” y “Modern Family” se consolidan, “Boss” e “Iluminada” son recompensadas por sus intérpretes
principales, Jessica Lange vive su
segunda juventud y Tyrion Lannister
se ratifica como uno de los personajes más carismáticos paridos del cátodo que
fue libro-narrado. Morgan Freeman
recibió un premio honorífico de manos de Sidney
Poitier y poco más. Algún momento muy discutiblemente divertido con Sofia Vergara en dos idiomas, Antonio Banderas recitando a Calderón de la Barca, Gervais y Madonna o Gervais y Johnny Depp con esa demoledora frase
que enlaza con la polémica del año pasado: «¿Ya has visto “The tourist”?». Se notó
que este año a Gervais le habían
atado las manos: «No puedo ni desnudarme, ni hablar de
ninguna intimidad ni del ‘castorcito’
de Jodie Foster».
Recordemos que beaver, referencia a la
película dirigía y protagonizado por Foster
junto al archienemigo de Gervais
llamado Mel Gibson, también hace
alusión al fronterizo y peludo amigo de la cineasta. Ah, el resto... previsible... pero si quieren seguir conociendo más... deben pulsar en ese >>>>Seguir leyendo.
